Tuesday, March 23, 2010

Terremoto en Chile, ¿Castigo de Dios?

Varios amigos me han señalado que un profeta keniano anduvo por Chile a fines del año pasado prediciendo el terremoto y el maremoto como juicio de Dios por causa del pecado en la iglesia. No había querido comentar mucho el tema, pero aquí les va una reflexión con la cual apoyé a Juan Eduardo Maureira que sí se atrevió a dar un comentario más equilibrado en un ambiente pesimista.

Hay que entender un poco al profeta africano Dr. David Owuor. La cultura de ellos es más parecida a la cultura del Antiguo Testamento en donde los profetas anunciaban juicio y su idea de Dios es de un Dios enojado listo para castigar. Tú tienes toda la razón al verlo desde la perspectiva del Nuevo Pacto en donde Dios, para no castigarnos a nosotros, envió a su Hijo a la cruz. Allí en la cruz cayó la ira de Dios, el castigo universal, para que nosotros no seamos castigados y pasemos de muerte a vida.
Así es que el tema da para mucho. Si es que Dios anduviera declarando juicio, nosotros lo podríamos ayudar diciéndole que en vez de castigar a la gente del área de Concepción que ostenta el mayor porcentaje de evangélicos en el país, (me atrevo a decir que casi es la mitad de la población por esos lados), mejor se dé una vueltecita, por ejemplo, por Las Vegas que es la ciudad del pecado, o por Corea del Norte que es un país ateo, o por los países escandinavos que se han secularizado bastante y en donde la droga es legal, o por EEUU donde el aborto es legal. Bueno, si Dios es un Dios que anda declarando juicio, como dice el profeta africano, ¿por qué se enzaña contra los pobres haitianos o los desvalidos africanos, o la mayoría evangélica del Bío Bío? Yo creo que la lluvia, el sol, los terremotos, etc. afectan, como dijo Jesús: a los justos e injustos por igual. No hay juicio ni condena en esos actos de la naturaleza que, por cierto, Dios conoce.
Por último, yo me crié en una iglesia pentecostal en donde los famosos profetas nos tenían hasta la coronilla con el temita de que si no nos portábamos bien el juicio de Dios caería sobre nosotros. De hecho, si se te enfermaba un hijo, o si perdías el trabajo, no faltaba el que te decía que era castigo de Dios.
Lo curioso del profeta africano es que estaba llamando a la iglesia al arrepentimiento. Dijo que la iglesia estaba mal y que por causa de la iglesia Dios iba a mandar el terremoto y maremoto. ¡Chanfles! si esa es la idea que el profeta tiene de la iglesia evangélica en Chile, y más precisamente la pentecostal, entonces la cosa está fea. Con razón en Kenia la mayoría de las iglesias ha reprendido al Dr. Owuor. Él tiene bronca con la esposa del Cordero.
Entonces, mis hermanos pentecostales, por formación, son los que más caso hacen de profecías funestas porque así han sido formados. Es necesario, por lo tanto, conocer el evangelio de la gracia y de la libertad en Cristo. Mientras no entendamos la Cruz y todo lo que pasó allí, seguiremos temblando como loros en el alhambre. Debemos saber que Dios nos ha perdonado en Cristo y que no necesita de terremotos ni maremotos para que nos arrepintamos. De hecho, la Biblia dice no hay desastre que pueda hacer arrepentirse a los tozudos: "Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos".
Para terminar, bien lo dijo el poeta en cuanto a que nuestra respuesta de amor hacia Dios no depende de las glorias del cielo, ni de las penas del infierno ni de desastres naturales. Lo único que nos puede conmover es el sacrificio de Jesús en la cruz. Tanto amor no lo puede entender:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Saturday, March 13, 2010

Cristo nos da las señales antes del fin.

Los últimos días u horas de la vida de alguien en la tierra son recordadas con especial atención. Uno siempre se recuerda de la última conversación, el último viaje, la última vez que comimos juntos, las últimas palabras que mencionaron.

En el caso de nuestro Señor Jesucristo es similar. La gente tiene una vaga idea de cuándo va a morir. Hay muy pocas personas que le atinan en cuanto al día de su muerte. Hay un dicho chistoso que dice que uno muere de dos cosas nada más: “De enfermedad o de repente”. A menos que uno esté desahuciado por los médicos y sepa que los días están contados, la mayoría no sabemos el día de nuestra partida.

En el caso de Jesucristo es totalmente diferente, él sabía exactamente cuándo iba a ser crucificado. De hecho él dijo, “Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla”. Juan 10.17, 18.

Sabiendo cuando llegaba su hora fue preparando todo, llevando a cabo su plan, sus discursos, su despedida. No es, entonces, extraño ver que sus conversaciones con sus discípulos en las últimas semanas se centraban en torno a su último viaje a Jerusalén en donde sería entregado en manos de los que lo crucificarían. También, en el discurso más largo antes de la semana de la pasión se refirió al fin del mundo y a advertirle a sus discípulos de lo que les sucedería, tanto a sus seguidores inmediatos, allí en Jerusalén, como a nosotros, sus seguidores lejanos en el tiempo en toda nación del mundo.

Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 relatan este discurso sobre las señales antes del fin.

Mateo 24. 1 Jesús salió del templo y, mientras caminaba, se le acercaron sus discípulos y le mostraron los edificios del templo. 2 Pero él les dijo: —¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará piedra sobre piedra, pues todo será derribado. 3 Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: —¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

En aquellos tiempos era común que los maestros enseñaran a sus discípulos mientras caminaban. Caminando hacia el Monte de los Olivos, sus discípulos hacen comentarios acerca de la grandeza de los edificios del templo. Es aquí donde Jesús predice la destrucción del templo. Cuando dice “no quedará piedra sobre piedra” es una hipérbole, una exageración. De hecho todavía está en pie uno de los muros del templo, en donde oran hoy los judíos. Pero la devastación que hicieron los romanos, en el año 70 D.C. fue tan grande que con el incendio que hubo el oro se derritió y cayó entre las rendijas de las piedras, por eso es que removieron lo más que pudieron para encontrar oro.

Luego, desde el Monte de los Olivos, Jesús contesta esta pregunta que tiene dos secciones: 1) ¿Cuándo sucederá eso? (La destrucción del templo) y 2) ¿Cuál será la señal de la venida de Cristo y del fin del mundo?

4 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—.5 Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: "Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. 6 Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin.7 Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes.8 Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

9 »Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre.10 En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán;11 y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos.12 Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará,13 pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.14 Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

Comienza advirtiéndoles de los engaños que vendrían a los judíos convertidos. En esta respuesta hay una mezcla de lo que pasaría antes de la destrucción de Jerusalén y también de lo que pasaría antes del fin del mundo. Muchas veces las profecías contienen esa ambigüedad de lo inmediato con lo lejano. Tanto entonces como ahora, dice el Señor, que habrá: engaños, guerras, hambrunas, terremotos, falta de fe, traiciones, odios, el enfriamiento del amor. También dice que el evangelio tendría que ser predicado a todas las naciones antes del fin. Hoy en día todas estas señales parecieran estar cumplidas.

A continuación comienza a dar respuesta a la primera pregunta, ¿Cuándo sucederá eso? (La destrucción del templo).

15 »Así que cuando vean en el lugar santo "el horrible sacrilegio", de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda)… El terrible sacrilegio ocurrió cuando un grupo de revolucionarios judíos llamados zelotes, asesinaron a los sacerdotes en el mismo templo en el año 66. Esto lo había predicho el profeta Daniel. 16 los que estén en Judea huyan a las montañas. Según los historiadores, esto fue lo que hicieron los primeros cristianos de Jerusalén acordándose de lo que Jesús había dicho: huyeron a las montañas. Los soldados romanos vinieron a la ciudad a destruirla y era mejor ocultarse en las montañas. 17 El que esté en la azotea no baje a llevarse nada de su casa. Las azoteas eran planas y allí la gente oraba y secaba ropa o alimentos. Las casas eran pareadas y uno podía pasar de una azotea a otra. Al final había una escalera hacia la calle y era la manera más rápida de huir. 18 Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa. Los campesinos iban abrigados con una capa en la mañana a trabajar, pero cuando entraban en calor, dejaban su capa doblada a la orilla del campo. Jesús les recomendaba huir sin buscar la capa debido a la premura del tiempo. 19 ¡Qué terrible será en aquellos días para las que estén embarazadas o amamantando! Piensen ahora mismo cómo sufren las madres en el terremoto de Chile por tener que huir de los tsunamis o de las réplicas. Piensen en la aflicción de no tener comida para los niños. Así era también en aquel entonces cuando el ejército romano les atacó. 20 Oren para que su huida no suceda en invierno ni en sábado. En invierno porque los “wadis” o arroyos secos, en invierno se llenaban de agua y barro e interrumpían los caminos para huir. En sábado a los judíos no se les permitía andar a caballo o en burro y sólo podían caminar un km fuera de la ciudad. 21 Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.22 Si no se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos se acortarán. Daniel hablaba de un período de 1335 días en su profecía, que serían muy largos para que los judíos aguantaran tanta tribulación y salvajismo con que fueron atacados. 23 Entonces, si alguien les dice a ustedes: "¡Miren, aquí está el Cristo!" o "¡Allí está!”, no lo crean.24 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos.25 Fíjense que se lo he dicho a ustedes de antemano.

26 »Por eso, si les dicen: "¡Miren que está en el desierto!”, no salgan; o: "¡Miren que está en la casa!" , no lo crean.27 Porque así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.28 Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres.

Esto también es advertencia para nosotros hoy en día. Hay muchos falsos Cristos y falsos profetas. Debemos estar atentos para no ser engañados. Desde entonces y hasta hoy no nos debemos deslumbrar por las señales y milagros, porque una de las intenciones de los falsos profetas, según el Señor, es “engañar” a los elegidos. Ahora que ocurrió el terremoto de Chile se supo que un profeta de Nigeria había predicho el terremoto y el tsunami en diciembre pasado. Yo creo que sí es posible que un profeta de Dios advierta de estas catástrofes, pero también soy un poquito escéptico, porque predecir un terremoto en Chile es como anunciar un huracán en la Florida o una tormenta de arena en el Sahara, o un tornado en Kansas o sequía en el Sur de California. También predijo el terremoto de Chile el Mago Yin, de El Salvador, que entre otras cosas ha predicho que la final del mundial de fútbol 2010 será entre Alemania y Brasil. Sería interesante que alguien prediga que la final será entre Chile y México.

Aquí, en el vs. 27 el Señor nos dice cómo será su venida: como un relámpago. Rápida, imprevista, luminosa, se vería de un extremo a otro.

El asunto de los buitres tiene que ver con el juicio de Dios. Los judíos pensaban que una de las cosas más triste para la dignidad humana era que un cadáver fuera comido por los animales. Eso pasó cuando los romanos mataron a miles de judíos cuyos cadáveres quedaron a la intemperie y también pasará cuando Cristo venga, como señal de juicio.

29 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días,

»"se oscurecerá el sol

y no brillará más la luna;

las estrellas caerán del cielo

y los cuerpos celestes serán sacudidos" .[b]

El Señor está citando aquí las profecías de Isaías que hablaban del juicio final.

30 »La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.31 Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo.

El Señor nos enseña que su venida será un solo evento y será repentina. Se verá una señal en el cielo. Recuérdense que él ascendió a los cielos en una nube. Los ángeles les dijeron a los apóstoles “Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. La Biblia no nos enseña que Cristo vendrá secretamente a llevarse a unos pocos en un rapto secreto o en un arrebatamiento como lo ha hecho famoso Tim LaHaye con sus novelas de religio-ficción “Left Behind” o “Dejado atrás” en donde se dice que Cristo volvería después de 7 años en la parte B de su segunda venida, que en realidad entonces sería la tercera venida. No. La Biblia dice que “todo ojo lo verá”, todo mundo lo verá, habrá angustia en los que lo han rechazado. Dice que sonará un gran trompeta universal. Los judíos así esperaban que viniera el Mesías, Pablo también dice que sonará la trompeta o el shofar, el cuerno de carnero, que anunciaba la venida de los reyes, los grandes acontecimientos. Y Jesús también dice que los ángeles nos reunirán a nosotros (vivos o muertos) de un extremo a otro del cielo, es decir, de los cuatro cabos de la tierra.

32 »Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca.33 Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas.

Aquí el Señor pone el ejemplo del árbol que cuando le salen las hojas anuncia que viene la primavera. La higuera es un símbolo de Israel. Esta nación ya ha florecido, por lo tanto, el tiempo está cerca.

34 Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan.

Aquí responde la primera pregunta, acerca de la destrucción del templo, diciendo que se cumpliría en esa generación. Esto lo habla Jesús en el año 33. El templo fue destruido en el año 70, es decir como 40 años después, o sea, lo equivalente a una generación.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. Al decir esto Jesús dice que sus palabras son inmutables. No son palabras de un vidente, de un profeta, de un iluminado, de un gurú. Son las palabras del mismo Dios.

Cuando hablamos de la venida del Señor la mayoría de nosotros se asusta y comienza a pensar de inmediato en una fecha. Sacamos cálculos, vemos si nos conviene o no. Cada jueves tenemos nuestra noche familiar, cenamos y después oramos y leemos la Biblia. Esta semana leímos este capítulo y cuando conversamos acerca de la venida del Señor pregunté si queremos que el Señor venga ya, ahora. Karlo dijo que no, porque él quería terminar sus estudios primero. Paloma dijo que no quería que viniera el Señor porque quería pagar sus deudas primero. Nona dijo que sí, para NO pagar sus deudas.

El Señor no nos pide opinión. Él dijo: 36 »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Que bueno que el Señor no hace encuesta para decidir cuándo ha de enviar a su Hijo por nosotros. Al final del primer siglo de la iglesia había gente que se burlaba de la venida del Señor y decían que había una tardanza. Pedro les respondió. 2 Pedro 3. 9 El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. 10 Pero el día del Señor vendrá como un ladrón.

El resto del capítulo y luego en el capítulo 25 Jesús nos anima a estar preparados para su venida y lo ilustra con 7 parábolas.

1) El diluvio (cómo la gente estaba despreocupada en fiestas hasta que llegó el diluvio) 24.37.

2) Dos hombres en el campo, dos mujeres moliendo trigo (el que es tomado es en el sentido negativo de ser llevado a juicio, como cuando la policía llega a tu casa y “uno es tomado y el otro es dejado”) 24.40.

3) El dueño de casa que espera al ladrón y está preparado, 24.43.

4) El siervo fiel y prudente que cuida de los bienes de su amo hasta que él llega, 24.45.

5) La historia de las 10 jóvenes solteras, 5 insensatas y 5 prudentes, Cap. 25.

6) La historia de las monedas de oro que el dueño las dio para esperar buena inversión, 25.14.

7) La separación de las ovejas de los cabritos, 25.31.

Ahora, terminemos esta enseñanza buscando en este último discurso público de Jesús los consejos que debemos seguir hoy nosotros sus seguidores.

Debemos:

1) Mantenernos fieles hasta el fin (24.13).

2) Mantenernos despiertos porque no sabemos el día (24.42).

3) Estar preparados (24.44).

4) Mantenernos despiertos porque no sabemos el día ni la hora (25.13).

5) Cuidar del hambriento, el sediento, el forastero, el sin ropa, el enfermo y el encarcelado.

Si hacemos todo esto, usted y yo podremos decir, al tiempo de su venida o al tiempo de nuestra muerte, las mismas palabras que dijo San Pablo: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás, me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me dará en aquel día, y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. 2 Tim. 4.7, 8

En aquel día escucharemos de los mismos labios del Señor: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!".

Yo quiero compartir la felicidad de mi Señor. Yo quiero ver su rostro cuando él venga en las nubes y quiero encontrar mi mirada con la suya. Quiero ver su rostro sonriente, quiero que se ponga alegre al verme y quiero compartir ese gozo. (Contar el sueño que tuve cuando niño).

Es posible que algunos de ustedes estén pensando que el día en que Cristo vuelva va a ser un día triste. Piensan que no van a poder mirarlo cara a cara. Déjenme decirles que es verdad. Nosotros, por lo que somos, por nuestros propios méritos, no merecemos estar de pié delante del Hijo del Hombre cuando venga en gloria y majestad. Somos malos, somos pecadores, no merecemos nada de parte de él. Pero déjenme darles una buena noticia: para eso fue precisamente a lo que vino el Señor. Él vino a pagar nuestra deuda que teníamos con su Padre Celestial, él vino a llevarse la carga de nuestro pecado. Él vino a ofrecernos el regalo de su salvación para que cuando estemos delante de él en su venida, no nos presentemos con nuestras vestidos sucios, manchados e inmundas, sino que nos presentemos con las ropas blancas de lino fino, limpio y resplandecientes que fueron lavadas por la sangre de Cristo, con el sello de Dios en nuestras frentes, con la garantía, el enganche del Espíritu Santo en nuestros corazones. La salvación que Dios nos otorga a través de Jesucristo no por obras, como dice la Biblia, sino por gracia. Gracia es un regalo, es un favor que no nos merecemos. Ese regalo de la salvación, ese regalo de ser llamados hijos e hijas de Dios, se recibe por la fe en Jesucristo. Hoy ese regalo está disponible. Basta con que tú lo aceptes y rindas tu vida al señorío de Cristo.

Thursday, March 04, 2010

Cumpleaños con terremotos.


Nací el 10 de marzo de 1960. Dos meses después Chile sufrió el terremoto más grande registrado en la historia, 9.5 grados. Cincuenta años después, Chile sufre ahora el séptimo terremoto en la lista de los más grandes, con 8.8 grados Richter. Como ven, mi vida ha estado entre paréntesis sísmicas.

Nona, y los amigos de la iglesia, me organizaron una "fiesta sorpresa" que se llevará a cabo el domingo 7 después del culto. Están todos invitados. Si desean hacerme un regalo monetario, estaré muy agradecido, y ese dinero se irá al fondo que está recolectando la iglesia para ayudar a los damnificados en Chile, entre ellos mis padres que tendrán que reconstruir el techo y una muralla.

Si no pueden venir, entonces pueden enviar su cooperación a nombre de: AFCC, 520 W. South, Anaheim, CA 92805 (Memo: Chile). Gracias de antemano.

Tuesday, February 16, 2010

Se acaba el Carnaval.

Esta noche se acaba el carnaval. Fueron tres días antes del inicio de la Cuaresma que desde hace mucho tiempo se comenzó a dar rienda suelta a la fiesta, el desfile, el juego, los trajes, el baile, justo antes de comenzar el tiempo de ayuno y reflexión. Los carnavales tienen origen pagano desde los tiempos de Roma y sus fiestas a Baco, el dios del vino. Hay varias definiciones a la palabra "carnaval". Algunos dicen que siginifica "adiós a la carne", otros dicen que significa "carne vale", es decir, todavía se puede comer carne. Otros dicen que significa "carrus navalis", es decir carros alegóricos con que se adoraba a los dioses y se celebraba el inicio de la época de navegación.
En fin, a nosotros no nos interesa tanto el carnaval, más bien centramos nuestro interés en la Cuaresma que es el período en que la iglesia, desde el siglo cuarto, espera el domingo de Resurrección. Es un tiempo de renovación y de penitencia, con la práctica del ayuno y la abstinencia.
Reflexiona un ratito en aquellas cosas que estás haciendo o practicando en exceso y necesitan ser moderadas por el poder del Espíritu Santo. Te invito a corregirlas en este período de renovación.
El miércoles, aquí en Ágape-Anaheim, celebraremos el Miércoles de Cenizas. Reflexionaremos en aquellos 40 días que marcaron las vidas de Moisés, Jesús y Elías. Nosotros, por nuestra parte, también buscaremos tener un encuentro más profundo con nuestro Señor en estas seis semanas que preceden a la Semana Santa.
Nos ayudaremos con el acróstico DOY: Dios primero, Otros segundo, y Yo al final.
En mi caso personal, por ejemplo, en cuánto a mi relación con DIOS: prometeré disciplinar mi vida de lectura diaria de la Biblia y dondequiera que esté, detenerme en lo que esté haciendo justo a las 12 del mediodía, y dedicar algunos minutos a la oración y a la alabanza. En cuanto a OTROS: prometeré dedicar mi atención y cuidado pastoral en forma especial hacia 7 líderes que están bajo mi cuidado. Y finalmente en cuanto a mi persona: Limitar el uso de la navegación en internet a una hora diaria, con excepción de la lectura y contestación de e-mails. Y en cuanto a disciplinas corporales, todavía no estoy seguro si dejar de tomar té durante la Curesma (lo cual es mi debilidad). Quizás prometeré no comer caviar ni langosta, ni beber champaña Don Perignon durante la Cuaresma. No vale, ¿verdad? Bueno, ya se me ocurrirá algo. Acepto sugerencias.

Sunday, February 07, 2010

El Cristianismo y el deporte competitivo.

Hace unos días, yendo de vuelo para acompañar a mi hijo en una gira por cinco universidades bíblicas, se estaba jugando el partido de fútbol americano que definiría el equipo que enfrentaría a los “Potros” de Indianápolis en la final del campeonato nacional. Clasificaron los “Santos” de New Orleans. El avión tenía televisores individuales en donde por seis dólares los pasajeros podían ver el partido en vuelo. Se escuchaban las exclamaciones típicas de los fanáticos sufrientes.

Entre las posibilidades de financiar los estudios de mi hijo está el conseguir beca por jugar fútbol soccer. De hecho hay dos instituciones que lo aceptarán por ser buen jugador.

En estos pensamientos me sumía al recordar mi propia y casi nula experiencia con el fútbol, y la condenación que mi iglesia natal declaraba sobre ese deporte. Muchas veces el testimonio de la conversión radicaba en la liberación de las garras del fútbol. Recuerdo, por ejemplo, a dos de mis tíos, ambos fallecidos, ambos pastores, en que uno declaraba en contra del otro “cuando yo andaba predicando el evangelio en las calles, tu tío andaba jugando a la pelota”.

Mi padre fue un buen jugador de fútbol al punto de casi llegar al profesionalismo. Jugó en la división juvenil del antiguo equipo Magallanes de Chile. Mi padre infundió el deporte en mi hermano mayor quien hasta el día de hoy, a sus 55 años, sigue jugando y dirigiendo equipos. Yo, por otro lado, no tuve esa inclinación y tampoco el entusiasmo de mi padre. A lo sumo él se preocupó de “chutear” conmigo en el patio cuando era niño. Mi auge en el fútbol lo tuve a los 13 años. El sitio eriazo en la Plaza Ñuñoa, contiguo a la Iglesia Católica, fue testigo de mi gloria. Por unos meses mis compañeros y yo nos enviciamos jugando después de la escuela en ese lugar. Recuerdo que hasta aplausos saqué en alguna ocasión. Sin embargo, le entregué mi vida a Cristo, y siguiendo las tradiciones de mi iglesia, dejé mi corta carrera deportiva para entregarme de lleno al camino del Señor.

Que ironía: mi hermano que tuvo dos hijos, no ha tenido la alegría de que ellos se involucren con pasión en el fútbol, y yo, que jamás le di mucha importancia a ese deporte, tengo a mi hijo súper apasionado por la pelota, a tal punto que está casi por lograr una beca deportiva. Me confidenció el otro día que él sería sumamente feliz si pudiera vivir el resto de su vida adorando a Dios con la música y jugando fútbol.

Hierve el ambiente nacional aquí en Estados Unidos, con la proximidad del “Súper Bowl”, el partido de fútbol americano más importante del año. A tal punto que hay iglesias que colocan pantallas gigantes y organizan actividades en torno al evento.

No fue casualidad, entonces, que la revista Christianity Today (Febrero de 2010) haya publicado un artículo de Shirl James Hoffman titulado “¿Qué ha pasado con el Juego? Cómo es que los cristianos han sucumbido a la cultura del deporte, y qué se debería hacer al respecto”. Déjenme resumirles este interesante artículo.

Hoffman nos cuenta de una pareja de fanáticos del fútbol americano universitario, que no asistió a la boda de su hija por haber coincidido con un importante juego. Cuenta también que en el año 2005, en un juego televisado de las Águilas de Filadelfia en contra de los Green Bay Packers, un hombre entró a la cancha corriendo con una bolsa plástica que contenía un polvo blanco el cual desparramó en el campo. Eran las cenizas de su madre, una ardiente fanática de las Águilas. Quedó ella como fertilizante del verde pasto para siempre.

El autor habla de esta pasión deportiva que lleva a los fanáticos a pintarse la cara, usar sombreros raros y envolverse en un delirio colectivo que un filósofo llamó “algo muy cercano a lo religioso”.

Hace un siglo atrás las comunidades evangélicas consideraban a los deportes como un cáncer en la vida espiritual. Hoy, las mismas iglesias conducen a sus fieles a los estadios. Los edificios de iglesias en EEUU casi todos tienen un gimnasio, los pastores continuamente usan metáforas deportivas en sus sermones, deportistas famosos son invitados al púlpito para hablar de cómo la fe les ayuda a competir.

Aquí en EEUU cada universidad tiene sus ramas deportivas de donde eventualmente surgirán los jugadores profesionales. Lo mismo pasa con las universidades cristianas. Existe la NCAA (Asociación Atlética Nacional de Colegios Cristianos) con 100 universidades miembros y 20 deportes.

Continúa diciendo el autor que así como los símbolos del deporte han invadido al cristianismo, también los símbolos del cristianismo han invadido el deporte. Es una mezcla irrisoria: en el fútbol americano hay una mezcla de rudeza, violencia y piedad; choques fuertísimos con genuflexiones al hacer un “touch down” (llegar a la meta); palabras sucias y dedos apuntando al cielo en la victoria, enojo y agresión interrumpida por oraciones.

(Luego, ni se diga de las celebraciones que los latinoamericanos estamos muy acostumbrados: semáforos destruidos, vitrinas apedreadas, autos incendiados).

Lo bueno del deporte, dice Hoffman, es que puede ser divertido y proveer un entretenimiento que enriquece. Pero los deportes organizados logran traer a la luz lo peor del ser humano. Hay mucha trampa en las universidades que reclutan buenos jugadores que son malos estudiantes. Se hace trampa en las pruebas de admisión, se presiona a los profesores para que no les pongan malas calificaciones. En los deportistas profesionales existe un exceso de dinero, éxito y celo competitivo. Existe un uso de drogas que ayudan a jugar mejor. En el hockey la violencia da asco: en la temporada 2008-2009 hubo 734 peleas entre 355 jugadores durante 173 juegos.

Las divisiones inferiores imitan lo que se ve en la televisión. Reporta el autor del artículo que en California un padre fue puesto en la cárcel por golpear al entrenador de su hijo por haberlo sacado de un juego de beisbol. Otro padre, de un niño de 12 años, jugador de hockey, mató a golpes al entrenador porque, irónicamente, éste les animaba a jugar con rudeza.

En el artículo el autor define a nuestra cultura deportiva como narcisista, materialista, violenta, sensacionalista, ruda, racista, sexista, descarada, escabrosa, hedonista, destructora del cuerpo y militarista. No hay puntos de contacto entre esas descripciones y la narrativa cristiana que enfatiza el servicio, la generosidad y la propia subordinación. La cultura deportiva enfatiza la competencia sanguinaria, el partidismo y la lucha Darwiniana.

La Biblia señala que el cuerpo humano es la cima de la creación, el recipiente del Espíritu Santo y la reflexión de la imagen del Creador. Hoy en día, los deportes competitivos llegan a ser agentes sacrílegos del cuerpo. Últimos estudios que el Congreso de EEUU está investigando, hablan de la relación entre los jugadores de fútbol profesional y el riesgo de demencia, escribe Hoffman.

Otra de las críticas que hace el autor es hacia los evangélicos que están muy listos para comentar las glorias de los atletas y del deporte, pero son muy tímidos para criticar los defectos. Dice él que la aceptación indiscriminada que los cristianos hacemos de los deportes es tan peligrosa como el rechazo indiscriminado que nuestros antepasados tuvieron sobre el deporte.

Ya que no hemos sido capaces como cristianos en llegar a una teología del deporte, se ha levantado lo que hace treinta años un escritor de la revista Sports Illustrated catalogó como “Deportianismo” (Sportianity en inglés). Se define como la mezcla de psicología de camarín con la doctrina de la auto-seguridad y masculinidad. El “deportianismo” está más basado en las guerras del Antiguo Testamento, que en el Sermón del Monte. Dice el autor “Cuando el esfuerzo, el sacrificio y el éxito competitivo llegan a ser la manera preferida de glorificar a Dios, entonces el juego gozoso… pareciera ser algo indigno de ofrecer”… “En el proceso, el deporte que se hace con el fin de impactar el alma, el deporte que ilumina y enriquece espiritualmente, el deporte que es serio pero también festivo y fantástico, es desechado”.

Un predicador del siglo 19 animaba, en cuanto a los deportes, a “entrar en ellos, dominarlos y transformarlos con su propia energía vital”. Hoy en día los evangélicos han “entrado y dominado” en los deportes, pero todavía tienen que tomar en serio la labor de “transformarlos”. Hemos sido más seguidores que líderes, hemos adoptado sus tendencias en vez de cambiarlas.

Hubo un gran escándalo nacional en una universidad cristiana le pidió a un profesor que no le pusiera mala calificación a un buen jugador de básquetbol. El equipo ganó el campeonato. Desgraciadamente el presidente tuvo que renunciar porque se trataba de la Asociación Atlética Nacional de Universidades Cristianas, el presidente era un pastor ordenado cuya escuela de teología llevaba su nombre, y la clase en la que el estudiante estaba fracasando era una clase bíblica.

Se han creado la Federación Cristiana de Lucha Libre, la organización de Espectáculos Cristianos de Lucha Libre, y la organización Máxima de Lucha Libre Cristiana. Todos prometen a los espectadores la misma violencia, la misma celebración del poder, las mismas imágenes grotescas y el mismo circo que se muestra en la televisión, con la diferencia que sus promotores dicen que no habrá “maldiciones ni mujeres desfilando con ropas escasas”. Ya es tiempo, dice Hoffman, de que los evangélicos den un paso atrás y vuelvan a pensar bien su asociación con los deportes de apogeo.

Los deportes, dijo el historiador Huizinga, como forma de juego pertenecen al ámbito de lo estético, lo simbólico, lo ritual. De una forma fundamental apelan más a nuestros espíritus que a nuestra fisiología. Los deportes aparecieron primeramente como una expresión religiosa, lo cual podría indicar su lugar apropiado en el orden de la creación. Hoy en día, en vez de celebrar la obra del Espíritu Santo en los deportes, nos hemos concentrado más en los beneficios prácticos del mismo. Por ende, la comunidad cristiana ha sido como una visita que viene al banquete, come los aperitivos y se va, sin darse cuenta de las grandes delicias por venir, ilustra Hoffman.

Hugo Rahner dice que los deportes son como un ensayo “de aquella armonía divina del cuerpo y del alma, que llamamos cielo”, un expresión del “deseo humano por la vida venidera que toma forma visible en una débil imitación, del verdadero juego que comenzarás solamente cuando dejemos este mundo atrás”.

Hay algunos atletas que han entendido el juego como una actuación de alabanza, o una experiencia de adoración para glorificar a Dios. Aún así, esas visiones de glorificar a Dios siempre están ligadas a la producción atlética. Dios se glorifica a través de demostraciones de agallas, musculatura, cálculo estratégico y victoria, lo cual parece provenir más de la oficina del entrenador que de la Biblia.

El autor del artículo dice que los deportes son imposibles sin competencia. El progreso se logrará, dice él, cuando la comunidad cristiana comience a hacer diferencias entre los deportes, posiblemente favoreciendo las competencias paralelas (natación, golf, carreras, por ejemplo), que no demandan violencia o un estado mental que requiera violencia, en desmedro de los juegos de contacto cara a cara (fútbol americano, hockey y boxeo).

A nosotros los latinoamericanos nos llama la atención lo del fútbol americano, parecido al rugby nuestro. Hoffman es fuerte al decir que los cristianos en Norteamérica deberían analizar su fascinación con ese deporte. Los cristianos han de enfrentarse con una elección difícil entre dejar de lado ese fanatismo o revisar el entendimiento que tienen del cuerpo humano como templo del Espíritu Santo.

También, dice Hoffman, se deberá analizar cómo se afecta la proclamación del evangelio con propaganda barata de la fe en esos juegos. Demanda, él, que ya no se use la imagen de Cristo como el gran entrenador, o como el compañero de juego que siempre está a nuestro lado.

El autor reconoce que sus ideas pueden ser quijotescas o herejes para aquellos que han sido bautizados en la religión de los deportes. Solamente estas ideas tienen sentido cuando son encuadradas en el punto de vista cristiano de que los deportes son un regalo de Dios a nuestro impulso de juego, y que tienen como fin que recobremos nuestra centro de gravedad espiritual y practiquemos las verdades espirituales que son difusas imágenes del verdadero juego que comenzará cuando dejemos este mundo atrás.

Hasta ahí el interesante artículo. Yo se los dejo y espero sus opiniones y sus experiencias de la iglesia y el deporte. Escríbanmelas. Hay mucha sabiduría colectiva en este tema.

Termino contándoles que en el viaje que hice con mi hijo fue probado en una universidad jugando fútbol “soccer”. Estaba muy nervioso. El entrenador hizo varios pequeños equipos y por más de dos horas estuvieron jugando. Yo veía que uno de los mejores jugadores en la cancha jugaba por un equipo y luego hacía pases al equipo contrario. Después me di cuenta que era el ayudante del entrenador. Karlo terminó muy contento y me dijo que el ambiente es muy lindo, que todos los muchachos eran muy amables. Él esperaba actitudes desafiantes, jóvenes orgullosos de estar en la selección, prepotencia, etc. Sin embargo se encontró con un grupo de jóvenes cristianos que reían mucho y disfrutaban el juego.

Mi mente se fue a mis años de infancia cuando en los paseos del 18 de septiembre, cuando nuestra iglesia celebraba la Independencia, se armaba el gran partido de fútbol. Mi tío Dagoberto, que fue muy bueno para ese deporte, jugaba con tanta alegría y hacía muchas payasadas. De repente, tomaba la pelota y metía un gol en el arco de su propio equipo. Algunos se enojaban y hasta le gritaban, ¡pastor, póngase de acuerdo por cual bando va a jugar pues! A lo que mi tío respondía con una sonora carcajada que nos hacía a todos reír.

En esa escena veo yo el verdadero sentido del deportista jugador cristiano.

Sunday, October 18, 2009

Tres hermosos fines de semana.



Oct. 4, tuvimos nuestra mejor asistencia: 153. Cada semana el grupo de alabanza está haciendo mejor trabajo al llevarnos ante el Señor en adoración. Tuvimos cinco bautismos: Geo (se pronuncia Gío), una niñita de 11 años, la hija menor de una pareja que conocimos hace 8 años. Toda la familia llegó a conocer al Señor gracias al Encuentro Matrimonial en el 2002. Fue emocionante ver a sus padres bautizándola. Leticia, cuyo hijo (guitarrista del grupo de rock Enjambre) se convirtió hace un par de años. Él y yo sepultamos a su madre en el agua. Jorge, un acordionista de vallenato, que llegó al Señor después de muchos fracasos relacionales. Marisela, su novia, de El Salvador, quien después de muchos años de confusión finalmente ha visto la luz. Y finalmente Maribel, cuyo esposo Alec, me ayudó a bautizarla. Estaba ella muy embarazada. Seis días después dio a luz a su tercera hija.
Estamos súper contentos con nuestra nueva casa, la Primera Iglesia Cristiana de Anaheim, el bautisterio, los camarines, el agua tibia, la gente, el tiempo de comunión y refrigerio entre las 10 y las 10.30 am. Agradecemos al Señor por esta bendita estabilidad que estamos gozando como congregación.
Oct. 11, terminamos nuestro Encuentro Matrimonial # 20 viendo como dos parejas entregaron sus vidas al Señor. Fue un maravilloso fin de semana compartiendo con ellos y sirviéndoles en el amor de Cristo.
Oct. 18, comencé a predicar una serie de sermones del pastor Craig Groeschel titulado "Verdades a Medias". Hoy prediqué "¿Qué es la Verdad?". Cuatro personas se rindieron a la Verdad, entre ellos una joven pareja de guatemaltecos, nuevos en la iglesia y recién salidos de Encuentro.
¿Les hablé de nuestro buen tiempo de alabanza? Nos inspira mucho ver a este muchacho gringo muy blanco, con nombres muy ingleses (Sean Grace), dirigiendo a esta congregación muy latina en adoración, acompañado por la banda que tiene a su lado a un muchacho mexicano muy grande que toca la guitarra y adora con pasión; tres muchachas que con devoción cantan y una de ellas toca el bajo, y dos otros muchachos, uno en guitarra y otro en batería.
En resumen: hay felicidad en servir al Rey de Reyes con este hermoso grupo de gente.

Sunday, September 06, 2009

Primera celebración Ágape-Anaheim.


Tuvimos una hermosa primera celebración juntos. 50 de ellos y 80 de nosotros (aquí en California es un fin de semana largo y muchos están de vacaciones todavía). De ahora en adelante ya no seremos ellos y nosotros, ahora será Ágape-Anaheim. Tenemos dos grandes desafíos, 1) llegar a ser una iglesia hispana unida, y 2) ser, también, una sola iglesia con los de habla inglesa. Para ello arreglamos una entrada común en el edificio, uso de gafetes (etiquetas para nombres), refrescos y tiempo de saludarnos de 10 a 10.30 am. La gente en inglés entró al edificio, hacia la izquierda, al auditorio, y nosotros, los de habla hispana, entramos a la derecha al salón de eventos, para formar una iglesia que adora a Dios en dos idiomas.
Todo estuvo muy bien. Prediqué acerca de la primera frase de nuestra razón de exitir..."Amar a Dios". Al final del sermón hice un llamado al arrepentimiento. Más de 20 personas pasaron a orar al frente con los líderes. Al final de nuestro tiempo de Santa Comunión, mientras orábamos y reflexionábamos en el amor de Jesús por nosotros, más de 100 personas del culto en inglés entraron al salón, de sorpresa, nos rodearon en círculo y nos dieron la bienvenida cantando una canción en español "Vamos a hacer una iglesia, no hecha de manos humanas...Cristo será el fundamento...". Fue muy difícil aguantar las lágrimas.
La ofrenda fue la más alta de nuestra historia USD 2.500. Yo sé que en comparación a estándares de las iglesias de habla inglesa, es una ofrenda pobre, pero para nosotros los hispanos es un ¡Guau!.
Recibí esta nota de la encargada de la oficina de AFCC. Dice:
"Fernando, ¡guau! ¡Ha sido una gran bendición llegar a ser una sola iglesia hoy! Los ujieres (que dan la bienvenida) estuvieron fabulosos. Por favor comparte esto con ellos. La música estuvo excelente. Todo se vio como que fuéramos una sola iglesia. Sé que tenemos un largo camino que recorrer, pero hoy fue algo muy, pero muy alentador para mi. Por favor, transmite esto a tu congregación. Dios es bueno, ¡Amén!
Gracias por sus oraciones y apoyo.

Tuesday, August 11, 2009

Comunión Mundial

Este video me hizo pensar en la celebración de la Gran Comunión mundial que se llevará a cabo
el 4 de octubre. Somos hermanos en Cristo, no importa en qué parte del mundo vivamos.
Las iglesias cuyas raíces se remontan al Movimiento Stone-Campbell
del siglo 19, estaremos celebrando ese domingo la Santa Cena al cumplirse 200 años
desde que Thomas Campbell y su hijo Alexander comenzaron con esta idea de practicar
un cristianismo sin apellidos.
Si desea más información acerca de esta gran celebración, vaya a http://www.greatcommunion.org/getting_started/default.htm

Thursday, July 16, 2009

16 de julio, cumpleaños de mi hijo.


Cumple 21, ahora es mayor de edad mi hijo Karlo. En este momento se le viene el mundo encima, con su pequeña Rin de cuatro meses en el hospital con un infección a su ojito y esperando que le hagan una pequeña cirugía para abrir el lagrimal tapado. A sus 21 años está listo para llevar a su esposa y a su hija a su nuevo apartamento a fin de mes. Ha sido promovido en su trabajo, está estudiando en el college, está sirviendo al Señor con sus dones de música, está siendo un cristiano comprometido y radical (a veces molesta su franqueza e ideas radicales), pero nos da una alegría profunda verlo así.
Aquí te dedico, hijo, este poema de Tito Fernández, el Temucano, que me lo aprendí de memoria a los 21 años, la edad que cumples hoy:

A MI HIJO

(Autor: Tito Fernández)

Cada vez que me acuerdo de mi hijo

Me da como una punzada

Aquí adentro del pecho

Donde se halla colocada

Tan sensible, tan nombrada

Y tan propensa a la emoción

Esa masa colorada que se llama corazón.

Y cómo no he de sentirla

Si se trata de mi hijo

El que con sus payasadas

Su chicle, su mermelada

Me dejaba pegajosos

El cubrecama y la almohada

Y aunque a veces me propuse reñirle

Siempre fallaba

Pues el pícaro salía con su sonrisa inocente.

Y al verlo así tan sonriente, bueno, lo perdonaba

Cómo olvidar las mañanas en que mamá lo peinaba

Sentado él en una silla la barbilla levantada

Con un gesto de protesta por la lucha que libraban

La mamá y el remolino aquel que casi siempre ganaba.

Y nunca logré explicarme el motivo por el cual

Lo peinaban tanto y tanto si al cabo quedaba igual.

Pero el tiempo fue pasando

Y hoy mi hijo no es el mismo

Ya no me da los problemas, entretenidos de niño.

Ahora es un caballero, se afeita con mi navaja

Ahora maneja mi auto, y se pone mis corbatas.

Se acabó aquel inocente del susto, el llanto, la tos

Ahora él es el que manda, y hasta sabe más que yo

Incluso sin ir más lejos, ya está casado y con hija.

Yo por dentro los bendigo, por fuera me pongo serio

Porque debo confesar que me da un poco de miedo.

Notar en aquellos jóvenes, como se ha pasado el tiempo.

Hoy todo se ve distinto, las ropas, el sillón, la almohada

Si hasta parece que les falta ese poco de mermelada

Y todo está en su sitio, no hay nada en que tropezarse

No hay nadie quien quiebre un vidrio

Ni haga a la mamá enojarse

Y los platos no se rompen

Y el canario no se sale.

¡Como hace falta mi hijo en esta casa tan grande!

(*La foto de arriba, yo, a la izquierda y Karlo a la derecha a la misma edad, 4 años, en el mismo lugar: el patio de la casa de mi bisabuela Carmen Cid).

Wednesday, July 01, 2009

Billy Mays y el pan nuestro de cada día.


Creo que ya he encontrado la introducción para mi quinto sermón en la serie Una nueva manera de rezar el Padre Nuestro, “Danos hoy nuestro pan de cada día”:

En nuestro vuelo de Los Ángeles a San Antonio leí el siguiente artículo de la revista de American Airlines titulado Million Dollar Bill (Bill, en inglés, es billete, pero a la vez es el diminutivo de Guillermo) Billy Mays, el extraordinario gurú de las ventas por televisión ha amasado una fortuna como el rostro de los comerciales de limpiadores hogareños y artículos de cocina. Al final del artículo nos dicen que la última aventura de Billy Mays es la venta de Seguro de Salud. Déjenme citar lo que dice la revista: “Fue un gran salto cruzar de la venta de rebanadores y productos de cocina a ganar la confianza de la gente con su salud… No creo que OxiClean (limpiador de alfombras) haya salvado jamás una vida. Quizás ha sacado de apuros a alguien que tenía una mancha en la alfombra, pero no le ha salvado la vida… Tengo mucho que dar y mucho que hacer todavía con mi vida. Creo que hay una plataforma más grande aún ahora para mi”.

Leí el artículo el viernes. El domingo, en la iglesia, el predicador nos dijo que esa mañana Bill Mays había fallecido. La autopsia mostró un ataque al corazón. Sus arterias estaban en pésimas condiciones. ¡Cuán irónico! Estaba ganando millones en la venta de seguros de salud y murió joven por causa de su mala salud.

“Danos hoy nuestro pan de cada día” es una oración peligrosa de orar en estos tiempos de dieta diaria híper-calórica. Billy Mays es un ejemplo de lo mal que tratamos a nuestros cuerpos, templos del Espíritu Santo. Así que en mi sermón mencionaré cuatro “ingredientes” que arruinan nuestros cuerpos: la comida, el alcohol, las drogas y el fumar (tabaco y marihuana).

Envíenme sus ideas y testimonios.