Thursday, March 12, 2026

Nuestra Señora de la Paz


 La misa de responso para la señora Olga Morales, mamá de mi querido amigo Enrique Cuadrado, estaba programada para las 10:00 de la mañana. El ataúd ya estaba junto al altar con los cuatro cirios encendidos. Los músicos, un guitarrista y una cantante listos a la derecha del altar, y toda la gente sentada conversando en voz baja y esperando el inicio del responso.

Esa mañana Nona me dijo que no asistiría ya que habíamos estado la tarde anterior en el velorio. Salí de la casa, en esa hermosa y soleada mañana de noviembre, con una camisa azul de manga corta. Siempre me aseguro de tener mi anillo de matrimonio en la mano izquierda y el anillo de madera en la derecha y la cruz colgada en mi pecho. Pero ese día salí apurado y solo me puse el anillo de matrimonio. No me puse ni la cruz ni el anillo de la pobreza, así es que nadie notaría nada religioso en mí. Pensé -quizás debería llevar conmigo el libro de Oración Común por si voy al cementerio y allá me piden hacer la ceremonia de sepultura si es que no llega el sacerdote o el diácono-. Decidí no llevar el libro de Oración Común ya que sólo iba a estar en la misa porque después tenía algunos trámites importantes que realizar antes de las dos de la tarde. Doña Olga fue una fiel católica y feligresa de la parroquia Nuestra Señora de la Paz en un antiguo y hermoso barrio de Ñuñoa. Ella tenía buena cobertura pastoral en su parroquia pues vivía a media cuadra de la iglesia. Era conocida y querida en el barrio. No era para menos, vivir hasta los 101 años da algo de fama. 

Eran pasadas las 10:00 y el responso no comenzaba. Ricardo y yo conversábamos mientras tanto. El me contaba que su hermana Susy se había casado en esa iglesia. Hablamos de lo lindo que era el barrio con su parroquia y el parque entre las calles Echeñique y Pucará. Mirábamos el edifico y comentábamos acerca de la luz multicolor que entraba por los vitrales. Nos llamó mucho la atención no ver una cruz, ni vacía ni con Cristo en ella. La imagen principal sobre el altar era la de María, Nuestra Señora de la Paz. 

Esa mañana yo había leído la buena noticia de que el Tucho Fernández, mejor dicho, Cardenal Víctor Fernandez, prefecto del Dicasterio de la Fe de la iglesia católica romana, había hecho público un documento relacionado con la virgen María. Allí se pedía que no se usaran dos títulos que se estaban haciendo populares para María: Co-redentora y Mediadora. El “Tucho”, con la autorización del papa León, dice que nadie puede co redimir con Cristo. El es el único y suficiente redentor. Y en cuanto a “mediar”, dice él, la verdad es que todos los cristianos lo podemos hacer, pero jamás en el sentido de que “hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre”.

A mi entender ese escrito es una buena noticia para el cristianismo en general, ya que saca una piedrecita más en el camino de la comunión de todos los cristianos.

Ahí estamos Ricardo y yo conversando sobre la Señora de la Paz y ya son cerca de las 10:30 cuando Enrique, el hijo de la difunta, me llama a conversar al pasillo y me dice -Fernando, ¿podrías tú hacer el responso a mi mamá?-

Su petición fue muy inesperada para mí, y automáticamente contesto -no, no lo puedo hacer, Enrique-. Él, extrañado, suponiendo de mi larga experiencia como pastor me pregunta, -¿pero por qué no?-. Mientras tanto me lleva suavemente en dirección a la oficina parroquial. Más calmado le contesto -lo que pasa es que la iglesia Católica es muy delicada en estos asuntos. Yo no soy ministro católico y por lo tanto no puedo ejercer ninguna función litúrgica-

De repente me vi dentro de la oficina y frente a nosotros el secretario parroquial. Enrique me presenta como su pastor y le dice con cierta firmeza -Fernando puede hacer el responso-. El secretario me mira sorprendido, me siento observado, y algo dubitativo me pregunta -¿usted ha hecho responsos?-. Le contesto que tengo varios años de experiencia como pastor, pero la verdad es que en este momento no estoy preparado. El me dice -¿qué necesita?-. Le contesto -la liturgia para esta ocasión. Creo que algo tengo en un archivo en mi teléfono-. El secretario, amablemente me pregunta si traje una estola. Le digo que no. -¿Necesita algo más?- Me dice. Le pido una biblia. -Está bien- dice él, -acompáñeme-.

Salgo de la oficina parroquial detrás del secretario que me lleva por la nave derecha de la iglesia. Voy detrás de él, teléfono en mano, abriendo el Whatsapp y buscando mis conversaciones con Marcos Castillo. Hace tres meses, mientras Nona y yo estábamos en EEUU, el suegro de Marcos había fallecido. Me llamó para avisarme y a la vez para pedirme que le enviara una liturgia de funeral ya que su suegro no asistía a ninguna iglesia y no habría ceremonia religiosa, pero él quería estar preparado en caso de que se presentara la oportunidad en el cementerio de hacer una ceremonia. De inmediato le mandé un PDF con una liturgia de difuntos. Afanadamente busco en el Whatsapp el documento para poder usarlo yo aquí donde Nuestra Señora de la Paz. Siento algo de alivio al abrir el PDF.

Al llegar frente al altar el secretario hace una inclinación de respeto y dobla a la derecha. Toda la gente nos mira. Yo sólo atino a inclinar algo la cabeza. Entramos en la sacristía. Me siento como un papa recién electo ingresando a la antesala de la capilla Sixtina, a la que llaman “la sala de las lágrimas”. El secretario abre un closet con diversos atuendos litúrgicos y me dice -elija una estola-. En ese momento me sentí como aquel cubano de las redes sociales que va a comprar un paquete de fideos en un supermercado chileno y se agobia con tanta variedad. La gran cantidad de estolas me recuerda la gran variedad de fideos de un supermercado. Hay de varios colores. Trato de parecer conocedor, pero me rindo y le digo al secretario -dígame usted que sabe más sobre los colores litúrgicos ¿cuál estola me recomienda?-. -Una blanca-, me dice. Así es que escojo una estola blanca con cruces rojas. Me miro al espejo y el secretario aprueba. Sin embargo, apunta hacia otro closet y me dice -¿va a usa una casulla?-. Entré en pánico y le digo, -preferiría así no más-. Me mira con paciencia y respeto y me pregunta -de casualidad ¿no trajo chaqueta?-. Le digo que desgraciadamente no traje. Entonces abre otro closet que contiene unas diez chaquetas de color negro y azul marino de diferentes tamaños.

En ese momento entra Enrique a la “sala de las lágrimas” y me ayuda a elegir una chaqueta. El secretario me dice -se ve muy bien así-. Y salimos en dirección al altar. El secretario me lleva al lugar más sagrado de la iglesia y me dice -ahí está el misal, busque la liturgia-. Yo, sumamente incómodo, abro el gran libro y aunque puedo leer castellano, no entiendo todos los colores, las cintas, los marca capítulos que tiene el librote, así es que le digo al secretario -creo que solamente usaré le Biblia-. -Está bien-, me dice él, -iré a la oficina  y traeré mi Biblia”. Antes de partir le digo que me gustaría hacer la ceremonia desde el ambón, que es la plataforma desde donde se leen las Escrituras. Le digo -lo quiero hacer desde allá por respeto a su iglesia, porque sé que usted se puede meter en problemas si yo hago la ceremonia desde acá-. Él, comprensivo, me dice -como guste-.

Mientras él va a buscar la Biblia se acerca la cantante y me pide que le diga cuáles canciones cantaremos. Le digo -realmente no sé, pero…- y ella sin dudar me dice -comenzaré cantando…- me dice el título de la canción que no alcanzo a entender. -¿Va a leer algún salmo?-. Le digo que leeré el salmo 23. -Ok-, me dice ella -entonces en ese momento yo cantaré la antífona del salmo-. Luego me dice -al momento de asperjar cantaré otra canción-. Mi mente, en ese momento, funcionó tan rápido como el ChatGTP -asperjar: rociar o esparcir un líquido en pequeñas gotas sobre algo o alguien… yo asperjo, tú asperjas, vosotros asperjáis, ello asperjan…- Dirijo la mirada a un pequeño atril que tiene una vasija con agua y dentro de ella hay un aparato como micrófono plateado con orificios como aquellos que se usan para poner té y hacer infusión, eso sí que es más grande. La cantante no me deja reaccionar y me dice -y al final la familia me pidió cantar una canción de Nino Bravo-.

El secretario se acerca con la Biblia y la pone en el ambón. Miro el bendito libro como mi gran tabla de salvación, la que más conozco, lo más familiar para mí. Entre ella, yo y la ayuda del Señor saldremos de esta.

-Yo estaré sentado ahí cerquita por cualquier cosa que necesite- me dice el secretario y me deja solo frente a la familia, los amigos y los conocidos de doña Olga y una media docena de hermanos de nuestra iglesia que me miran con mucha atención y curiosidad.

-Les pido que se pongan de pie para comenzar esta ceremonia en memoria de nuestra hermana Olga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo-. Todos se persignan, creo que yo también lo hice. Luego miro a la cantante que canta la primera canción y yo trato de mirarla a ella nada más para calmar un poco los nervios.

-Oremos: Padre Celestial: tu hijo Jesús dijo, yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi, aunque esté muerto vivirá. Y todo el que cree en vive y cree en mi no morirá. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, el primero y el último. Morí, y he aquí que vivo para siempre y tengo las llaves del infierno y de la muerte. Por cuanto yo vivo ustedes también

vivirán-.

-Te damos gracias por estas palabras que nos reconfortan. Sé con nosotros en este servicio en que hacemos memoria de nuestra hermana María Olga Morales. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo tu hijo amado. Amén-.

Luego le hago una señal a la cantante y al guitarrista para que entonen una alabanza.

Al terminar ellos prosigo dándole las gracias al secretario y en general a la iglesia por confiar en mí, un pastor cristiano, para llevar a cabo esta ceremonia. Les aseguro que todos servimos al mismo Dios y al Señor Jesucristo.

Saludo a la familia y los amigos. Digo unas cortas palabras acerca de Olga, su longeva edad y animo a la familia.

Planteo la pregunta -¿Dónde está la señora Olga en este momento, ella y todos los fieles que han muerto?-. Y en base a esa pregunta predico el sermón diciendo que -San Pablo dijo “deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor” (Fil.1.23), seguramente es a ese lugar que llamamos “cielo”. O quizás Paraíso como le dijo Jesús al ladrón arrepentido: “Te

aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23.43)-.

-Ese cielo, ese paraíso y esas almas degolladas al pie del altar en Apocalipsis son los pocos datos que tenemos de la vida después de esta vida para un creyente-.

-La muerte es un período intermedio de nuestra existencia. Por mientras, es decir, ahora que la gente se muere y se va a un lugar intermedio, no tenemos mucha seguridad bíblica de dónde están o qué están haciendo. Algunos dicen que cuando uno fallece uno entra en un sueño y descansa hasta la resurrección. Otros dicen que no, que cuando uno fallece uno

está activo en la presencia del Señor. No sabemos. Quizás los que han trabajado mucho aquí   los hará descansar allá. Y los que no han trabajado mucho allá estarán trabajando-.

-Lo que sí sabemos por la Palabra del Señor es que nuestro estado final no será el de  vivir eternamente como un alma incorpórea, o como un espíritu sobre las nubes. La Biblia nos

habla de que todos resucitaremos. La esperanza cristiana no es estar en el cielo flotando por la eternidad. La esperanza cristiana es la resurrección de la carne en un cielo nuevo y una tierra nueva-.

Leo la primera epístola de San Pablo a los corintios capítulo 15: Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino a Dios el

Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será destruido es la muerte, pues Dios «ha sometido todo a su dominio». Al decir que «todo» ha quedado sometido a su dominio, es claro que no se incluye a Dios mismo, quien todo lo sometió a Cristo. Y cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se someterá a aquel que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos. No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad,

entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.» «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.

- Lo que Dios comenzó en el Edén y quiso renovar en el Templo, ahora lo está logrando en Jesús el Mesías resucitado (que está en el cielo) y en el Espíritu Santo (aquí en la tierra).

Seremos verdaderos y completos cuando suene la final trompeta, cuando seamos transformados recibiendo un cuerpo incorruptible, cuando resucitemos y el cielo y la tierra se junten como desde Génesis 1 lo había dispuesto el Señor -.

Al final del sermón hago lectura del salmo del Pastor y la cantante entona “el Señor es mi pastor, nada me habrá de faltar”.

Enrique pasa para contarnos acerca de su madre, su nacimiento, su origen, su casamiento, los hijos y nietos que tuvo. Enrique se emociona pero habla con personalidad y todos le prestamos mucha atención. Le agradece a los que cuidaron a su mamá y especialmente dirige palabras de agradecimiento a María Eugenia, su hermana. La invita a pasar al frente, la abraza, le hace cariño. Nos emociona ver a estos hermanos despidiendo a su madre y agradeciendo el cariño a los presentes.

Oramos: -Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor Jesucristo quien es la resurrección y la vida: levántanos, te lo pedimos humildemente, de la muerte del pecado a la vida de tu justicia. Que cuando partamos de esta vida podamos descansar en él, y que cuando   llegue el día de la resurrección recibamos la bendición que tu amado Hijo Jesús pronunciará: “Vengan, benditos de mi padre. Reciban el reino preparado para ustedes desde antes de la fundación del mundo”. Danos esa bendición, Padre de las misericordias, a través de tu hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén-.

Llega el momento de “asperjar”. Le digo a la congregación, cándidamente, que es algo que jamás he hecho, pero que me moría por hacerlo (se ríen). Les comento que siempre me pareció curioso que los católicos, al entrar a sus recintos sagrados, tengan una fuente con agua donde introducen sus dedos y con ellos se persignan. Pero investigué y entendí que esa agua es un recordatorio de bautismo cristiano que nos limpia de pecado por la sangre de Cristo.

-De la misma manera “asperjar” sobre el ataúd que contiene el cuerpo de Olga tiene como fin recordarnos a todos que ella fue una oveja del redil del Señor, un pecadora perdonada por Jesucristo que ahora retorna al Padre-.

Tomo el “aspersor” y rocío con agua los tres costados del ataúd, mientras la cantante entona una canción.

Vuelvo al ambón y digo estas palabras: -Por cuanto le pareció a Dios todopoderoso

en su sabia providencia, separar de este mundo el alma de nuestra hermana Olga Morales, por tanto nosotros encomendamos su cuerpo a la tierra, tierra a tierra: ceniza a ceniza, polvo a polvo, con la esperanza segura y cierta de la resurrección a la vida eterna de todos los que durmieron en Jesús-.

Y todos juntos oramos la oración que nos enseñó el Señor, el Padrenuestro. Tengo presente que los hermanos católicos la terminan diciendo “y líbranos del mal, amén”. Guardo un corto silencio y agrego, -porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos, amén-.

Una vez más les agradezco haberme permitido oficiar la ceremonia e insisto en la unidad de los cristianos para servir a Jesucristo quien merece todo honor y toda gloria por siempre, amén. 

Termino con mis manos extendidas sobre la congregación, diciendo -La bendición de Dios omnipotente, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén-.

Y la cantante entona:


Dejaré mi tierra por ti

Dejaré mis campos y me iré lejos de aquí

Cruzaré llorando el jardín y con tus recuerdos partiré lejos de aquí

De día viviré pensando en tus sonrisas

De noche las estrellas me acompañarán

Serás como una luz que alumbre mi camino

Me voy, pero, te juro que mañana volveré

Al partir un beso y una flor

Un "te quiero", una caricia y un adiós

Es ligero equipaje para tan largo viaje

Las penas pesan en el corazón

Más allá del mar, habrá un lugar

Donde el sol cada mañana brille más

Forjarán mi destino las piedras del camino

Lo que nos es querido siempre queda atrás

Buscaré un hogar para ti donde el cielo se une con el mar lejos de aquí

Con mis manos y con tu amor lograré encontrar otra ilusión

Lejos de aquí.


Me ubico frente al féretro mientras Enrique con sus hijos, su yerno y dos primos toman el ataúd para sacarlo de la iglesia. Volteo hacia la calle y camino lentamente por el pasillo para depositar el féretro en la carroza. 

En esa procesión pensaba -ojalá nadie ma haya sacado una foto. No quiero salir en las redes sociales para no escandalizar a mis amigos evangélicos-. Y en eso veo a Bessy que va caminando rápido por la nave lateral, se ubica junto a la salida y saca una foto.

Esa tarde me escribe por Whatsapp: -Hola Fernando. Sólo para repetir lo agradecida que estoy por tu “salvada” en el día de hoy. La chaqueta te quedó regio y la estola muy llamativa. Para que quede constancia de lo dicho te envío esta foto-.  

Thursday, October 31, 2024

Los hispanos son hoy el centro de atención.

Kamala Harris y Donald Trump, en su afán de ganar la elección en el estado de Pensilvania, han invertido millones de dólares en propaganda en español para atraer el voto latino. La campaña demócrata acaba de publicar una pegajosa cumbia que invita a no votar por “el Trompas”.

Lamento defraudar a quien quiera escuchar de mí una opinión política porque, en mis convicciones cristianas, he optado por abstenerme de mi derecho a voto como ciudadano norteamericano. Mi actitud no es de oposición a los poderes del estado, al contrario, respeto a las autoridades, sean quienes sean, y oro por ellos como lo recomienda el Libro Santo. Mi abstención de participar en el sistema político se basa en mi inconmovible convicción de un reino superior que requiere toda mi atención y esfuerzo: el reino de los cielos.

Más que nada quería, en estas líneas, reflexionar sobre los hispanos en los EEUU. En la edición de El Mercurio del 31 de octubre se publicó un artículo titulado “El español supera la barrera de los 600 millones de hablantes”.

Anoche estuve participando de un estudio bíblico en la iglesia de Downey, California. El culto en inglés en la antigua iglesia de Downey que Nona y yo comenzamos hace 25 años. En este cuarto de siglo la demografía de la ciudad ha cambiado hacia un crecimiento de los hispanos en desmedro de la población anglo sajona. La asistencia al culto en español ha ido creciendo año tras año. El culto en inglés se ha mantenido estable, sin embargo se nota una alta asistencia de hispanos que usan el inglés como su primer idioma.

Al visitar la iglesia que nos acogió hace tantos años me recordé de los esfuerzos que hicimos para comenzar la “Iglesia Cristiana de Downey”. Recuerdo la búsqueda de información sobre la gente y la cultura hispana en este lado del condado de Los Angeles. Las estadísticas de aquel entonces hablaban de un rápido crecimiento de la población hispana. Eran 40 millones de hispanos a fines de los años 90 en los EEUU. El artículo del Mercurio nos informa que hoy EEUU es el segundo país con más hablantes del español: 57 millones. En primer lugar está México con 132 millones.

Otros datos interesantes que aporta el artículo es que la música en inglés que provee Spotify decreció en 3,8%, y esa fue la misma cantidad que creció en español. Hay un dato triste eso sí. Siendo el español la segunda lengua más hablada del mundo, solo el 7 por ciento de la producción editorial en el mundo es en español. Se producen pocos libros en castellano. En cuanto a que si somos buenos o malos lectores, aunque hablamos la segunda lengua mundial estamos en el sexto lugar en consumo literario. Y sobre los autores más traducidos a escala mundial solo aparece un escritor hispanohablante: Gabriel García Márquez, en el puesto 49.

Los números, las estadísticas, como lo saben muy bien los políticos y también las organizaciones misioneras, son muy importantes para decidir los rumbos de acción. Nona y yo estamos muy agradecidos con la visión que tuvo CMF (Christian Missionary Fellowship) al invitarnos hace 26 años a mudarnos a “la costa izquierda de los EEUU” con el fin de comenzar iglesias hispanas. Pudimos comenzar dos iglesias en California, antes de viajar a Chile para ayudar en la fundación de una tercera iglesia.

Nos anima darnos cuenta de que la población hispana en EEUU sigue creciendo (legal e ilegalmente) y que hay iglesias preparadas para recibirlos, no solo en el país, sino también en el reino de Dios. Una de las cosas importantes que aprendimos en aquellos primeros años fue que la población hispana más receptiva al evangelio eran aquellos recién llegados en menos de una año con fuerte necesidad de ser acogidos y guiados en la cultura norteamericana. Cuando la iglesia está lista para ayudar a los inmigrantes haciendo trámites, enseñando a comprar y a manejarse en el sistema económico, ayudarles en temas habitacionales y de movilización, educación, salud, etc. Además cuando la iglesia suple la necesidad de amistad, fiestas y comidas, especialmente en ese primer año de estadía en el país, habrá ganado el corazón y el alma de los recién llegados. (De los asuntos legales sobre residencia y ciudadanía se encargarán los políticos, Kamala o Donald, o los que vengan en el futuro. Esa no es tarea de la iglesia).

Descubrimos que cuando el hispano ya se acomoda en los EEUU sin la ayuda de amigos cristianos, será muy difícil que busquen una iglesia para hacerse miembros pues “se agringaron”, como decimos coloquialmente. No es una regla general, ya que hemos sido testigos de muchos casos que, después de haberse establecido en el país, Dios les atrae a la iglesia por diversas circunstancias.

En fin, la trifulca política que vive Estados Unidos estos días, más el artículo del Mercurio me hicieron reflexionar sobre nuestro amado pueblo hispano-latino en este país. Y mi última reflexión tiene que ver con la imperiosa necesidad de alcanzarlos con el evangelio en esta segunda gran nación de habla hispana, los EEUU. Es difícil entrar al país y conseguir residir legalmente. Y en cuanto a la necesidad de pastores para esta gran población hispana, hay muchos pastores que han tramitado su visa religiosa, “con todas las de la ley” y se les ha hecho difícil conseguir el estatus y han tenido que volver a sus países de origen. 

Aunque los campos son muchos y los obreros son pocos, sigamos orando para que el Señor envíe obreros a su campo.



Monday, July 15, 2024

La oreja de Trump.

  El triste espectáculo de la violencia política nos ha dejado asombrados. Hemos visto reiteradas veces el video de la bala que roza la parte superior de la oreja del ex presidente Trump.

Dos ideas ideas se me vinieron inmediatamente a la mente cuando supe la noticia. El primer pensamiento no fue nada profundo, sino que se me vino a la memoria un comentario que la abuela de mi esposa había dicho, referente a los hombres que molestaban a mi suegra en los años 40 en un pueblito de México. Mi suegra sacaba una pistola y disparaba un par de tiros al aire con lo cual espantaba a los ociosos. La abuela Luisa, riéndose, nos decía “y la bala les pasaba calientita por la oreja” causando la risa de todos.

El segundo pensamiento surgió de un tema más serio y profundo inspirado en el evangelio: Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó e hirió con ella al siervo del sumo sacerdote, que se llamaba Malco, y le cortó la oreja derecha. Pero Jesús le dijo a Pedro: «Regresa la espada a su vaina. ¿Acaso no he de beber la copa que el Padre me ha dado?» Juan 18.10-11.

Caín fue el que primero fundó una ciudad basada en la violencia. Toda sociedad humana, desde el inicio, se sostiene sobre los ganadores, los que tienen el poder y lo ejercen sobre el resto. Hoy en día ese poder se sintetiza, últimamente, en las armas de fuego.

Desde que Jesucristo vino a proclamar el reino de Dios entre nosotros, el paradigma cambia. Basta con leer el Sermón del Monte para darnos cuenta de que el cristiano no puede tener ninguna relación con la violencia ni la venganza. La vida del Señor Jesucristo en esta tierra es una clara ilustración del Sermón del Monte. Jesús nunca hizo uso de las armas, nunca maltrató. Solamente fue rudo, sarcástico y directo con aquellos que debían ser misericordiosos y no lo eran, especialmente los fariseos.

El ejemplo máximo de ese concepto de amor y misericordia es su muerte en la cruz. Jesús prefiere morir antes que matar. De esa manera vence al pecado y a la muerte.

Cuando los cristianos o la iglesia en general echa mano de la violencia, del ataque verbal, de los púlpitos incendiarios, de las redes sociales con el fin de “avanzar el reino con violencia”, lo único que está haciendo es lo que hizo Pedro con su espada: cortar orejas. 

El triste acontecimiento de la oreja cortada, curiosamente, es relatado en los cuatro evangelios. Eso indica su relevancia. ¿Fue casualidad que Pedro haya elegido una oreja en vez de haber cortado una mano, un brazo, la nariz o un ojo?

Los padres de la iglesia nos enseñaron a interpretar la Biblia alegóricamente. Aquí va mi interpretación: cuando el cristiano usa la violencia y corta orejas, lo único que logra es que los demás dejen de oír el mensaje del evangelio.

Hay mensajes que son difíciles de entender o de escuchar. El Señor le dijo a Samuel (a propósito, el nombre “Samuel” viene de dos palabras hebreas: Shema, escuchar, y El, Dios. Ana, su mamá, fue escuchada por Dios. Ella nombra a su hijo Samuel y este tenía oídos, “paraba la oreja”, para escuchar a Dios). Cuando Samuel le dijo a Dios: Habla, que tu siervo escucha, Dios le dijo: Escucha bien. Voy a hacer en Israel algo que, a quien lo oiga, le zumbarán los oídos. 1 Samuel 3.11.

Dios nos quiere hablar, él desea que nuestros oídos sean receptivos hasta el punto de que su mensaje nos produzca sensaciones físicas como el zumbido, el asombro. Dios envió a su Hijo Jesucristo quien es la Palabra, el Verbo, el Logos de Dios. Lo que Dios nos quiere decir lo ha hecho definitivamente a través de Jesucristo. El es la Palabra de Dios, y todo lo que él dice es verdad total. «Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!» (Lucas 9.35).

Debemos esforzarnos para que todo mundo pueda tener la capacidad de escuchar el mensaje del evangelio traído por Jesucristo, porque “la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (Romanos 10.17).

Destapamos oídos cuando practicamos el Sermón del Monte. Abrimos los conductos auriculares y sanamos los nervios auditivos del mundo cuando vivimos como verdaderos seguidores del Príncipe de paz. Por el contrario, tapamos oídos, impedimos que el evangelio se escuche claramente cuando nuestros hechos son tan torcidos que hablan más fuertes que nuestras palabras. Cuando en vez de amar odiamos, en vez de ser agentes de la paz somos promotores de la violencia, cuando en vez de poner la otra mejilla sacamos la espada y cortamos orejas, impedimos que la gente escuche la voz del Maestro.

Cuando veía con asombro a Donald Trump llevar su mano a su oreja derecha y luego agacharse detrás del atril y ser protegido inmediatamente por el Servicio Secreto, me imaginaba un final alternativo a esta triste historia. Me imaginaba a Donald Trump pasar por una experiencia transformadora de vida. Cualquier ser humano que se da cuenta que estuvo a un par de centímetros de que su cráneo explotara, sin duda que ha de reflexionar profundamente en el propósito y sentido de su vida. Momentos como esos, de vida o muerte, son determinantes. 

Espero que el calor de la bala asesina le haya transformado a él y nos haya impactado a todos los que vimos la escena. Que ese calor derrita la cera que nos impide escuchar el mensaje de Jesucristo. Que podamos reaccionar dejando de lado la violencia verbal y física, y abramos camino al reino de Dios entre nosotros.


Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, yo ponga el amor. 

Que donde haya ofensa, yo ponga el perdón. 

Que donde haya discordia, yo ponga la unión. 

Que donde haya error, yo ponga la verdad. 

Que donde haya duda, yo ponga la Fe. 

Que donde haya desesperación, yo ponga la esperanza. 

Que donde haya tinieblas, yo ponga la luz. 

Que donde haya tristeza, yo ponga la alegría. 

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, 

como consolar, 

ser comprendido, como comprender, 

ser amado, como amar. 

Porque es dándose como se recibe, 

es olvidándose de sí mismo 

como uno se encuentra a sí mismo, 

es perdonando, como se es perdonado, 

es muriendo como se resucita a la vida eterna. Amén.


Wednesday, June 02, 2021

El matrimonio igualitario en discusión.

 En su última cuenta anual el presidente Piñera anunció su apoyo a la aprobación del matrimonio igualitario. Ya comenzó la batalla de las declaraciones de los políticos, a favor y en contra, y obviamente la voz de los diferentes credos se ha vuelto a oír. 

    Nos toca, como cristianos, determinar cómo nos comportaremos en esta discusión. Mi aporte es el siguiente: un artículo del Pastor Benjamín Cachiaras adaptado a la cultura hispana. Que al leerlo usted sea tan bendecido como lo fui yo.

EL MATRIMONIO IGUALITARIO EN DISCUSION, Ben Cachiaras.


El panorama en nuestra sociedad ha cambiado. Las últimas encuestas confirman lo que ya sabemos - que un número cada vez mayor de personas están dispuestas a reconocer las uniones homosexuales. Se trata de una realidad cada vez más latente en la cultura en que vivimos. Por lo tanto este debate era inevitable.

Algunos quieren ver esto simplísticamente, a ver si nos declaramos "a favor” o "en contra" del homosexualismo. No es tan simple la cosa. Un aspecto en el meollo de este asunto es analizar si a las parejas homosexuales se les deben conceder privilegios civiles o darles protección legal de la manera que la tienen las parejas heterosexuales. Los cristianos sienten la responsabilidad de defender el matrimonio y argumentar en contra de las uniones del mismo sexo, sólo para darse cuenta de que argumentar en contra del matrimonio gay lleva a negar la protección civil del estado sobre ellos y sus hijos. 

La gente como nosotros nos
encontramos en una situación complicada ya que por un lado sostenemos claros límites morales en contra de la práctica de conductas homosexuales, pero por otro lado nos guiamos por la ley del amor que nos indica a no hacer nada por despecho con el fin de dañar a las parejas homosexuales, incluso al no estar de acuerdo, por razones morales, con su estilo de vida. 

Es posible que no queramos reconocer el matrimonio entre homosexuales, pero de hecho existen parejas homosexuales. Por desgracia, en el debate actual, la única forma de apoyar el matrimonio tradicional significa ubicarnos en la posición de votar a favor de medidas que serán percibidas como perjudiciales para otros. Esto significa, a mi juicio, que tenemos que ser muy cuidadosos acerca de cómo discutimos esto para

no dar ninguna razón para que los cristianos seamos calificados como promotores del odio o de la indiferencia. Nuestra posición y las acciones en esta materia no deben estar motivadas por un deseo de dañar a nadie. Y si nuestra posición o acciones acaban perjudicando a los demás, no debemos levantar nuestro puño triunfante en el aire, sino que debemos, con humildad, reconocer que la política en un sociedad pluralista es un negocio sucio.

He aquí parte de una declaración que junto a otro pastor hemos reflexionado:

"Como ciudadanos de una democracia es nuestro derecho y nuestra responsabilidad apoyar aquellas leyes que funcionan por el bien de todos. Como ciudadanos cristianos esto significa particularmente, que cuando hacemos decisiones políticas las hacemos con el fin de apoyar el más alto bien para la mayoría de los personas. No podemos ser egoístas en nuestras vidas personales. De alguna manera dejamos de ser egoístas en nuestra política pública. Esto supone una carga especial sobre los cristianos que deseen participar inteligentemente en la vida pública. Tratamos de educarnos a nosotros mismos, sopesar los problemas, actuar con humildad y con especial cuidado hacia las personas cuyas necesidades y puntos de vista son muy diferentes a los nuestros."

Algunos de los pastores hemos estado hablando de esto y estamos de acuerdo en que lo más importante que la iglesia puede hacer es continuar siendo la iglesia. Nosotros vamos a seguir enseñando la verdad, proclamando la buena nueva y viviendo como una comunidad especial del reino de Dios. Somos llamados a enviar al pueblo de Dios al mundo, para que que sea sal y luz en todas las formas que lo puedan hacer. Algunos oran con valentía. Otros sirven calladamente, pero con consistencia. Algunos entrarán a la palestra de la política o a la plaza pública. Sin embargo, como iglesia, nuestra principal contribución no será lograr imponer el reino de Dios a través de un régimen político o de mandatos legales. Esto no quiere decir que debamos ignorar esas cosas, es sólo para recordar que nuestra mejor inversión está en el Evangelio, que es el verdadero poder de Dios para la salvación. 

Es posible que nunca logremos que todo el mundo "actúe como" cristianos y observen la moralidad que los cristianos defienden. Ese no es nuestro mandato. Nuestro mandato es hacer más y mejores discípulos, y la forma de hacerlo es seguir siendo la iglesia.

Lo que me molesta es que el Gobierno crea tener la autoridad de redefinir el matrimonio. No es el asunto del homosexualismo lo que me molesta, sino el gobierno que interviene con arrogante presunción creyendo que podría "redefinir" algo que no le pertenece. Abraham Lincoln dijo: "Si a una pata yo le llamo cola, ¿Cuántas patas tiene un perro?", alguien responderá, "¿Cinco? ". "No, el perro todavía sólo tiene cuatro patas. Llamar a una pata “cola” no hace que la pata se transforme en cola".  

El matrimonio es, por definición, la unión entre un hombre y una mujer. Si digo que quiero tener cuatro personas que se unan en una especie de relación especial, tenemos la libertad para hacer eso. Pero también sería necesario inventar un nombre diferente para ese tipo de unión. 

El matrimonio es más grande que el gobierno, es una institución social ordenada por Dios en donde el gobierno intervino para regularlo. Las regulaciones son una cosa; las redefiniciones son otra. Si la FIFA resuelve cambiar algunas reglas del fútbol, como por ejemplo que los penales sean lanzados desde el área grande enfrentando al portero y al jugador como en un ataque regular, entonces eso sería cambiar el reglamento. A algunos no nos gustan los cambios, pero aún así seguirá siendo fútbol. Pero imagínese si la FIFA dice: "De ahora en adelante el fútbol se jugará con una red en el medio campo y todos los jugadores usarán zapatos de golf”. Incluso si eso se hiciera una ley, muchos se resistirían y estarían en su derecho. Simplemente la FIFA no puede redefinir el fútbol.  Así mismo tampoco es la labor del gobierno pretender redefinir el matrimonio. De hecho, nunca lo podrá hacer. Si los gobiernos aprueban ese tipo de leyes, a lo sumo cambiará lo que ese gobierno reconoce como "matrimonio". Pero el matrimonio seguirá siendo lo que es, al igual que el fútbol siempre será siempre un juego con un balón, 11 jugadores por lado y dos porterías para marcar los goles. El hecho de que haya otros juegos que se hacen populares no quiere decir que cambiará la definición del fútbol para incluirlos. 

Me gustaría que hubiera una manera de estar en contra de redefinir el matrimonio sin que los que desean las uniones del mismo sexo me perciban como odioso.

En un tema como este debemos encontrar el equilibrio entre la verdad y el amor. Leí un artículo sobre este tema que habla de lo amoroso que debemos ser sobre esta materia, pero carecía de un fundamento bíblico y, por lo tanto, era una perspectiva equivocada. En el otro extremo, fui testigo de una entrevista de televisión horrible con una mujer que dice representar a Dios y a una iglesia. Ella insistió en un discurso de odio y condena basado en la verdad de la Biblia. No podía estar más en desacuerdo. Aunque hubiera un grano de la verdad en lo que ella decía, el amor brillaba por su ausencia, por lo cual no valía la pena escucharla. La verdad sin amor no es la verdad bíblica. El amor sin verdad no es el amor bíblico. Independientemente de sus opiniones o acciones, si no tiene la verdad de Dios y el amor de Cristo, entonces sus acciones no están en armonía con el Espíritu de Dios.

Ore, actúe, ame. Hay mucho en juego y, sin embargo, no es necesario ponerse nervioso. Con esto quiero decir que no debemos pasar por alto estos importantes

asuntos. Si lo desea, llame a sus representantes en el parlamento para que escuchen su opinión. He alentado a mis parlamentarios a votar en contra de la redefinición del

matrimonio con parejas del mismo sexo. Puede haber otras acciones que Dios le dirija a hacer. Pero sobre todo, creo que tenemos que orar y amar. Ore para que Dios siga trabajando en este tema, en nuestra iglesia, en nuestras vidas, en nuestra nación y en el mundo. Y actuemos con la dirección de Dios. 

Sospecho que en los próximos días, tendremos una gran oportunidad para

mostrar un amor fuera de lo común a la gente. ¿Está usted listo? "En esto conocerán que son mis discípulos: " dijo Jesús,"si se aman entre ustedes”. "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús". (Colosenses 3:17).