Tuesday, February 16, 2010
Se acaba el Carnaval.
Sunday, February 07, 2010
El Cristianismo y el deporte competitivo.

Hace unos días, yendo de vuelo para acompañar a mi hijo en una gira por cinco universidades bíblicas, se estaba jugando el partido de fútbol americano que definiría el equipo que enfrentaría a los “Potros” de Indianápolis en la final del campeonato nacional. Clasificaron los “Santos” de New Orleans. El avión tenía televisores individuales en donde por seis dólares los pasajeros podían ver el partido en vuelo. Se escuchaban las exclamaciones típicas de los fanáticos sufrientes.
Entre las posibilidades de financiar los estudios de mi hijo está el conseguir beca por jugar fútbol soccer. De hecho hay dos instituciones que lo aceptarán por ser buen jugador.
En estos pensamientos me sumía al recordar mi propia y casi nula experiencia con el fútbol, y la condenación que mi iglesia natal declaraba sobre ese deporte. Muchas veces el testimonio de la conversión radicaba en la liberación de las garras del fútbol. Recuerdo, por ejemplo, a dos de mis tíos, ambos fallecidos, ambos pastores, en que uno declaraba en contra del otro “cuando yo andaba predicando el evangelio en las calles, tu tío andaba jugando a la pelota”.
Mi padre fue un buen jugador de fútbol al punto de casi llegar al profesionalismo. Jugó en la división juvenil del antiguo equipo Magallanes de Chile. Mi padre infundió el deporte en mi hermano mayor quien hasta el día de hoy, a sus 55 años, sigue jugando y dirigiendo equipos. Yo, por otro lado, no tuve esa inclinación y tampoco el entusiasmo de mi padre. A lo sumo él se preocupó de “chutear” conmigo en el patio cuando era niño. Mi auge en el fútbol lo tuve a los 13 años. El sitio eriazo en la Plaza Ñuñoa, contiguo a la Iglesia Católica, fue testigo de mi gloria. Por unos meses mis compañeros y yo nos enviciamos jugando después de la escuela en ese lugar. Recuerdo que hasta aplausos saqué en alguna ocasión. Sin embargo, le entregué mi vida a Cristo, y siguiendo las tradiciones de mi iglesia, dejé mi corta carrera deportiva para entregarme de lleno al camino del Señor.
Que ironía: mi hermano que tuvo dos hijos, no ha tenido la alegría de que ellos se involucren con pasión en el fútbol, y yo, que jamás le di mucha importancia a ese deporte, tengo a mi hijo súper apasionado por la pelota, a tal punto que está casi por lograr una beca deportiva. Me confidenció el otro día que él sería sumamente feliz si pudiera vivir el resto de su vida adorando a Dios con la música y jugando fútbol.
Hierve el ambiente nacional aquí en Estados Unidos, con la proximidad del “Súper Bowl”, el partido de fútbol americano más importante del año. A tal punto que hay iglesias que colocan pantallas gigantes y organizan actividades en torno al evento.
No fue casualidad, entonces, que la revista Christianity Today (Febrero de 2010) haya publicado un artículo de Shirl James Hoffman titulado “¿Qué ha pasado con el Juego? Cómo es que los cristianos han sucumbido a la cultura del deporte, y qué se debería hacer al respecto”. Déjenme resumirles este interesante artículo.
Hoffman nos cuenta de una pareja de fanáticos del fútbol americano universitario, que no asistió a la boda de su hija por haber coincidido con un importante juego. Cuenta también que en el año 2005, en un juego televisado de las Águilas de Filadelfia en contra de los Green Bay Packers, un hombre entró a la cancha corriendo con una bolsa plástica que contenía un polvo blanco el cual desparramó en el campo. Eran las cenizas de su madre, una ardiente fanática de las Águilas. Quedó ella como fertilizante del verde pasto para siempre.
El autor habla de esta pasión deportiva que lleva a los fanáticos a pintarse la cara, usar sombreros raros y envolverse en un delirio colectivo que un filósofo llamó “algo muy cercano a lo religioso”.
Hace un siglo atrás las comunidades evangélicas consideraban a los deportes como un cáncer en la vida espiritual. Hoy, las mismas iglesias conducen a sus fieles a los estadios. Los edificios de iglesias en EEUU casi todos tienen un gimnasio, los pastores continuamente usan metáforas deportivas en sus sermones, deportistas famosos son invitados al púlpito para hablar de cómo la fe les ayuda a competir.
Aquí en EEUU cada universidad tiene sus ramas deportivas de donde eventualmente surgirán los jugadores profesionales. Lo mismo pasa con las universidades cristianas. Existe la NCAA (Asociación Atlética Nacional de Colegios Cristianos) con 100 universidades miembros y 20 deportes.
Continúa diciendo el autor que así como los símbolos del deporte han invadido al cristianismo, también los símbolos del cristianismo han invadido el deporte. Es una mezcla irrisoria: en el fútbol americano hay una mezcla de rudeza, violencia y piedad; choques fuertísimos con genuflexiones al hacer un “touch down” (llegar a la meta); palabras sucias y dedos apuntando al cielo en la victoria, enojo y agresión interrumpida por oraciones.
(Luego, ni se diga de las celebraciones que los latinoamericanos estamos muy acostumbrados: semáforos destruidos, vitrinas apedreadas, autos incendiados).
Lo bueno del deporte, dice Hoffman, es que puede ser divertido y proveer un entretenimiento que enriquece. Pero los deportes organizados logran traer a la luz lo peor del ser humano. Hay mucha trampa en las universidades que reclutan buenos jugadores que son malos estudiantes. Se hace trampa en las pruebas de admisión, se presiona a los profesores para que no les pongan malas calificaciones. En los deportistas profesionales existe un exceso de dinero, éxito y celo competitivo. Existe un uso de drogas que ayudan a jugar mejor. En el hockey la violencia da asco: en la temporada 2008-2009 hubo 734 peleas entre 355 jugadores durante 173 juegos.
Las divisiones inferiores imitan lo que se ve en la televisión. Reporta el autor del artículo que en California un padre fue puesto en la cárcel por golpear al entrenador de su hijo por haberlo sacado de un juego de beisbol. Otro padre, de un niño de 12 años, jugador de hockey, mató a golpes al entrenador porque, irónicamente, éste les animaba a jugar con rudeza.
En el artículo el autor define a nuestra cultura deportiva como narcisista, materialista, violenta, sensacionalista, ruda, racista, sexista, descarada, escabrosa, hedonista, destructora del cuerpo y militarista. No hay puntos de contacto entre esas descripciones y la narrativa cristiana que enfatiza el servicio, la generosidad y la propia subordinación. La cultura deportiva enfatiza la competencia sanguinaria, el partidismo y la lucha Darwiniana.
La Biblia señala que el cuerpo humano es la cima de la creación, el recipiente del Espíritu Santo y la reflexión de la imagen del Creador. Hoy en día, los deportes competitivos llegan a ser agentes sacrílegos del cuerpo. Últimos estudios que el Congreso de EEUU está investigando, hablan de la relación entre los jugadores de fútbol profesional y el riesgo de demencia, escribe Hoffman.
Otra de las críticas que hace el autor es hacia los evangélicos que están muy listos para comentar las glorias de los atletas y del deporte, pero son muy tímidos para criticar los defectos. Dice él que la aceptación indiscriminada que los cristianos hacemos de los deportes es tan peligrosa como el rechazo indiscriminado que nuestros antepasados tuvieron sobre el deporte.
Ya que no hemos sido capaces como cristianos en llegar a una teología del deporte, se ha levantado lo que hace treinta años un escritor de la revista Sports Illustrated catalogó como “Deportianismo” (Sportianity en inglés). Se define como la mezcla de psicología de camarín con la doctrina de la auto-seguridad y masculinidad. El “deportianismo” está más basado en las guerras del Antiguo Testamento, que en el Sermón del Monte. Dice el autor “Cuando el esfuerzo, el sacrificio y el éxito competitivo llegan a ser la manera preferida de glorificar a Dios, entonces el juego gozoso… pareciera ser algo indigno de ofrecer”… “En el proceso, el deporte que se hace con el fin de impactar el alma, el deporte que ilumina y enriquece espiritualmente, el deporte que es serio pero también festivo y fantástico, es desechado”.
Un predicador del siglo 19 animaba, en cuanto a los deportes, a “entrar en ellos, dominarlos y transformarlos con su propia energía vital”. Hoy en día los evangélicos han “entrado y dominado” en los deportes, pero todavía tienen que tomar en serio la labor de “transformarlos”. Hemos sido más seguidores que líderes, hemos adoptado sus tendencias en vez de cambiarlas.
Hubo un gran escándalo nacional en una universidad cristiana le pidió a un profesor que no le pusiera mala calificación a un buen jugador de básquetbol. El equipo ganó el campeonato. Desgraciadamente el presidente tuvo que renunciar porque se trataba de la Asociación Atlética Nacional de Universidades Cristianas, el presidente era un pastor ordenado cuya escuela de teología llevaba su nombre, y la clase en la que el estudiante estaba fracasando era una clase bíblica.
Se han creado la Federación Cristiana de Lucha Libre, la organización de Espectáculos Cristianos de Lucha Libre, y la organización Máxima de Lucha Libre Cristiana. Todos prometen a los espectadores la misma violencia, la misma celebración del poder, las mismas imágenes grotescas y el mismo circo que se muestra en la televisión, con la diferencia que sus promotores dicen que no habrá “maldiciones ni mujeres desfilando con ropas escasas”. Ya es tiempo, dice Hoffman, de que los evangélicos den un paso atrás y vuelvan a pensar bien su asociación con los deportes de apogeo.
Los deportes, dijo el historiador Huizinga, como forma de juego pertenecen al ámbito de lo estético, lo simbólico, lo ritual. De una forma fundamental apelan más a nuestros espíritus que a nuestra fisiología. Los deportes aparecieron primeramente como una expresión religiosa, lo cual podría indicar su lugar apropiado en el orden de la creación. Hoy en día, en vez de celebrar la obra del Espíritu Santo en los deportes, nos hemos concentrado más en los beneficios prácticos del mismo. Por ende, la comunidad cristiana ha sido como una visita que viene al banquete, come los aperitivos y se va, sin darse cuenta de las grandes delicias por venir, ilustra Hoffman.
Hugo Rahner dice que los deportes son como un ensayo “de aquella armonía divina del cuerpo y del alma, que llamamos cielo”, un expresión del “deseo humano por la vida venidera que toma forma visible en una débil imitación, del verdadero juego que comenzarás solamente cuando dejemos este mundo atrás”.
Hay algunos atletas que han entendido el juego como una actuación de alabanza, o una experiencia de adoración para glorificar a Dios. Aún así, esas visiones de glorificar a Dios siempre están ligadas a la producción atlética. Dios se glorifica a través de demostraciones de agallas, musculatura, cálculo estratégico y victoria, lo cual parece provenir más de la oficina del entrenador que de la Biblia.
El autor del artículo dice que los deportes son imposibles sin competencia. El progreso se logrará, dice él, cuando la comunidad cristiana comience a hacer diferencias entre los deportes, posiblemente favoreciendo las competencias paralelas (natación, golf, carreras, por ejemplo), que no demandan violencia o un estado mental que requiera violencia, en desmedro de los juegos de contacto cara a cara (fútbol americano, hockey y boxeo).
A nosotros los latinoamericanos nos llama la atención lo del fútbol americano, parecido al rugby nuestro. Hoffman es fuerte al decir que los cristianos en Norteamérica deberían analizar su fascinación con ese deporte. Los cristianos han de enfrentarse con una elección difícil entre dejar de lado ese fanatismo o revisar el entendimiento que tienen del cuerpo humano como templo del Espíritu Santo.
También, dice Hoffman, se deberá analizar cómo se afecta la proclamación del evangelio con propaganda barata de la fe en esos juegos. Demanda, él, que ya no se use la imagen de Cristo como el gran entrenador, o como el compañero de juego que siempre está a nuestro lado.
El autor reconoce que sus ideas pueden ser quijotescas o herejes para aquellos que han sido bautizados en la religión de los deportes. Solamente estas ideas tienen sentido cuando son encuadradas en el punto de vista cristiano de que los deportes son un regalo de Dios a nuestro impulso de juego, y que tienen como fin que recobremos nuestra centro de gravedad espiritual y practiquemos las verdades espirituales que son difusas imágenes del verdadero juego que comenzará cuando dejemos este mundo atrás.
Hasta ahí el interesante artículo. Yo se los dejo y espero sus opiniones y sus experiencias de la iglesia y el deporte. Escríbanmelas. Hay mucha sabiduría colectiva en este tema.
Termino contándoles que en el viaje que hice con mi hijo fue probado en una universidad jugando fútbol “soccer”. Estaba muy nervioso. El entrenador hizo varios pequeños equipos y por más de dos horas estuvieron jugando. Yo veía que uno de los mejores jugadores en la cancha jugaba por un equipo y luego hacía pases al equipo contrario. Después me di cuenta que era el ayudante del entrenador. Karlo terminó muy contento y me dijo que el ambiente es muy lindo, que todos los muchachos eran muy amables. Él esperaba actitudes desafiantes, jóvenes orgullosos de estar en la selección, prepotencia, etc. Sin embargo se encontró con un grupo de jóvenes cristianos que reían mucho y disfrutaban el juego.
Mi mente se fue a mis años de infancia cuando en los paseos del 18 de septiembre, cuando nuestra iglesia celebraba la Independencia, se armaba el gran partido de fútbol. Mi tío Dagoberto, que fue muy bueno para ese deporte, jugaba con tanta alegría y hacía muchas payasadas. De repente, tomaba la pelota y metía un gol en el arco de su propio equipo. Algunos se enojaban y hasta le gritaban, ¡pastor, póngase de acuerdo por cual bando va a jugar pues! A lo que mi tío respondía con una sonora carcajada que nos hacía a todos reír.
En esa escena veo yo el verdadero sentido del deportista jugador cristiano.
Sunday, December 27, 2009
Sunday, October 18, 2009
Tres hermosos fines de semana.
Oct. 4, tuvimos nuestra mejor asistencia: 153. Cada semana el grupo de alabanza está haciendo mejor trabajo al llevarnos ante el Señor en adoración. Tuvimos cinco bautismos: Geo (se pronuncia Gío), una niñita de 11 años, la hija menor de una pareja que conocimos hace 8 años. Toda la familia llegó a conocer al Señor gracias al Encuentro Matrimonial en el 2002. Fue emocionante ver a sus padres bautizándola. Leticia, cuyo hijo (guitarrista del grupo de rock Enjambre) se convirtió hace un par de años. Él y yo sepultamos a su madre en el agua. Jorge, un acordionista de vallenato, que llegó al Señor después de muchos fracasos relacionales. Marisela, su novia, de El Salvador, quien después de muchos años de confusión finalmente ha visto la luz. Y finalmente Maribel, cuyo esposo Alec, me ayudó a bautizarla. Estaba ella muy embarazada. Seis días después dio a luz a su tercera hija.
Sunday, September 20, 2009
Sunday, September 06, 2009
Primera celebración Ágape-Anaheim.

Tuesday, August 11, 2009
Comunión Mundial
Thursday, July 16, 2009
16 de julio, cumpleaños de mi hijo.

Cumple 21, ahora es mayor de edad mi hijo Karlo. En este momento se le viene el mundo encima, con su pequeña Rin de cuatro meses en el hospital con un infección a su ojito y esperando que le hagan una pequeña cirugía para abrir el lagrimal tapado. A sus 21 años está listo para llevar a su esposa y a su hija a su nuevo apartamento a fin de mes. Ha sido promovido en su trabajo, está estudiando en el college, está sirviendo al Señor con sus dones de música, está siendo un cristiano comprometido y radical (a veces molesta su franqueza e ideas radicales), pero nos da una alegría profunda verlo así.
A MI HIJO
(Autor: Tito Fernández)
Cada vez que me acuerdo de mi hijo
Me da como una punzada
Aquí adentro del pecho
Donde se halla colocada
Tan sensible, tan nombrada
Y tan propensa a la emoción
Esa masa colorada que se llama corazón.
Y cómo no he de sentirla
Si se trata de mi hijo
El que con sus payasadas
Su chicle, su mermelada
Me dejaba pegajosos
El cubrecama y la almohada
Y aunque a veces me propuse reñirle
Siempre fallaba
Pues el pícaro salía con su sonrisa inocente.
Y al verlo así tan sonriente, bueno, lo perdonaba
Cómo olvidar las mañanas en que mamá lo peinaba
Sentado él en una silla la barbilla levantada
Con un gesto de protesta por la lucha que libraban
La mamá y el remolino aquel que casi siempre ganaba.
Y nunca logré explicarme el motivo por el cual
Lo peinaban tanto y tanto si al cabo quedaba igual.
Pero el tiempo fue pasando
Y hoy mi hijo no es el mismo
Ya no me da los problemas, entretenidos de niño.
Ahora es un caballero, se afeita con mi navaja
Ahora maneja mi auto, y se pone mis corbatas.
Se acabó aquel inocente del susto, el llanto, la tos
Ahora él es el que manda, y hasta sabe más que yo
Incluso sin ir más lejos, ya está casado y con hija.
Yo por dentro los bendigo, por fuera me pongo serio
Porque debo confesar que me da un poco de miedo.
Notar en aquellos jóvenes, como se ha pasado el tiempo.
Si hasta parece que les falta ese poco de mermelada
Y todo está en su sitio, no hay nada en que tropezarse
No hay nadie quien quiebre un vidrio
Ni haga a la mamá enojarse
Y los platos no se rompen
Y el canario no se sale.
¡Como hace falta mi hijo en esta casa tan grande!
(*La foto de arriba, yo, a la izquierda y Karlo a la derecha a la misma edad, 4 años, en el mismo lugar: el patio de la casa de mi bisabuela Carmen Cid).
Wednesday, July 01, 2009
Billy Mays y el pan nuestro de cada día.
Creo que ya he encontrado la introducción para mi quinto sermón en la serie Una nueva manera de rezar el Padre Nuestro, “Danos hoy nuestro pan de cada día”:
En nuestro vuelo de Los Ángeles a San Antonio leí el siguiente artículo de la revista de American Airlines titulado Million Dollar Bill (Bill, en inglés, es billete, pero a la vez es el diminutivo de Guillermo) Billy Mays, el extraordinario gurú de las ventas por televisión ha amasado una fortuna como el rostro de los comerciales de limpiadores hogareños y artículos de cocina. Al final del artículo nos dicen que la última aventura de Billy Mays es la venta de Seguro de Salud. Déjenme citar lo que dice la revista: “Fue un gran salto cruzar de la venta de rebanadores y productos de cocina a ganar la confianza de la gente con su salud… No creo que OxiClean (limpiador de alfombras) haya salvado jamás una vida. Quizás ha sacado de apuros a alguien que tenía una mancha en la alfombra, pero no le ha salvado la vida… Tengo mucho que dar y mucho que hacer todavía con mi vida. Creo que hay una plataforma más grande aún ahora para mi”.
Leí el artículo el viernes. El domingo, en la iglesia, el predicador nos dijo que esa mañana Bill Mays había fallecido. La autopsia mostró un ataque al corazón. Sus arterias estaban en pésimas condiciones. ¡Cuán irónico! Estaba ganando millones en la venta de seguros de salud y murió joven por causa de su mala salud.
“Danos hoy nuestro pan de cada día” es una oración peligrosa de orar en estos tiempos de dieta diaria híper-calórica. Billy Mays es un ejemplo de lo mal que tratamos a nuestros cuerpos, templos del Espíritu Santo. Así que en mi sermón mencionaré cuatro “ingredientes” que arruinan nuestros cuerpos: la comida, el alcohol, las drogas y el fumar (tabaco y marihuana).
Envíenme sus ideas y testimonios.
Monday, June 29, 2009
Monday, June 22, 2009
Saturday, May 30, 2009
Una nueva manera de rezar el Padre Nuestro.
La nueva manera de rezar el Padre Nuestro es usando las diferentes partes del cuerpo.
Tuesday, April 21, 2009
¿Cristianismo anglo-hispano?

A veces el cerebro se me acelera. Me pasó esta mañana mientras Rachel Oblon dirigía el devocional en la reunión de personal de Parkcrest. Hablaba ella de Hechos cap. 11. Difícilmente le puse atención mientras mi mente hacía una “exégesis de alta velocidad”.
25 Después partió Bernabé para Tarso en busca de Saulo,26 y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Durante todo un año se reunieron los dos con la iglesia y enseñaron a mucha gente. Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó «cristianos» por primera vez.
Bernabé era un judío nacido en Chipre, Tarso era una ciudad en lo que hoy es Turquía, Saulo (nombre hebreo) llamado más tarde Pablo (nombre latino), fue llevado a Antioquía (ciudad fundada en honor de un general griego). La iglesia allí no era judía, pero tampoco era totalmente gentil. Fue allí que el nombre de CRISTIANO fue usado por primera vez.
¿Puedes notar el alcance cros-cultural en donde lo chipriota, turco, griego, hebreo y latín se entrelazan en dos versículos?
Estamos ministrando en Los Ángeles en forma cros-cultural. Creemos que la iglesia debe cruzar barreras culturales. Hace un par de meses me di cuenta que la Iglesia Ágape es una iglesia multi-cultural. Dentro de nuestra comunidad de fe tenemos gente anglosajona-blanca, un negro africano, una madre soltera china, argentinos-europeos, ecuatorianos-quechuas, centro y sudamericanos, y portorriqueños caribeños. Es sorprendente notar los diferentes acentos del castellano, ver las diferentes costumbres culturales y comer la variedad de platillos. Añádale al cuadro, un inglés con acento británico del keniano y los buenos modales de la chinita. Así es que no nos llamen una iglesia mono-étnica porque usamos el español como idioma primario. De hecho tenemos traducción simultánea al inglés y estamos seriamente pensando en comenzar un segundo culto en ese idioma. Somos una comunidad de fe multi-étnica.
No conozco muchas iglesias inglesas que posean esta “cros-culturidad”. El equivalente sería una iglesia que adore en inglés y tenga miembros de Inglaterra, Escocia, Irlanda, personas del África británica, canadienses, jamaicanos, belicences, australianos, hawaianos, malvinenses, etc.
La iglesia de Antioquía era una iglesia multi-cultural. De hecho, el nombre “cristiano” es una mezcla del griego y del latín: Christos (es la traducción del hebreo “Mesías” al griego) y IANVS (un sufijo del latín).
Esta mañana, en la reunión del personal, estaba pensando sobre esto y miré al pastor general Mike Goldsworthy. No pude pensar en un apellido más inglés que ese. Me imaginé haciéndome un fanático de este líder y llamándome un Goldworthista (nombre inglés con sufijo castellano). Por otro lado, imaginémosnos a él haciéndose un fanático mío y llamándose un Fernandist o un Fernandian (nombre español con sufijo en inglés).
¡Me maravillo del poder del evangelio del reino que irrumpió para cambiar todos nuestros paradigmas!
Monday, April 20, 2009
RELACIONES PROVIDENCIALES.
(Estos sermones están inspirados en la serie de Andy Stanley: Five Things God Uses to Make Your Faith Grow http://fivethingsgoduses.com/)
Si eres como la mayoría, no puedes hablar de la historia de tu vida sin hacer referencia a la gente que jugó un rol significativo en tu camino. Lo mismo pasa con la historia de tu fe.
¿Cuál es el nombre de la persona que Dios usó para (ojalá no sea el nombre de un familiar) hacer crecer tu fe? ¿Cuál es la persona que te ha animado a crecer en tu fe?
Mi caso: Jorge Carrasco de Juventud Para Cristo. Dios fue el que puso mi vida en intersección con esta persona para transformar mi vida. Cuando yo tenía 17 años me gané una beca para asistir a un campamento de jóvenes, no conocía a nadie, sin embargo él me dio la bienvenida, me presentó al grupo y me cuidó toda la semana para que me sintiera cómodo. Yo le admiré inmediatamente y aprendí mucho de él cómo hacer ministerio con los jóvenes.
Esta serie es acerca de las cosas que Dios usa para que nuestra fe crezca. La semana pasada hablamos de la enseñanza bíblica práctica. Hoy estamos hablando de las amistades providenciales. Seguiremos hablando de las disciplinas privadas, ministerio personal, circunstancias cruciales. Dios usa estas cosas para hacernos crecer en la fe.
Esta es la historia que la gente cuenta: “Y justo conocí a esta persona… mi vecino, me invitó a la iglesia… era un compañero de trabajo y se notaba que era cristiano… “. A veces es un contacto, una conversación, otras veces es sólo mirar cómo viven otras personas.
No podemos contar nuestra historia de fe sin que nos recordemos de esas personas.
Hay un lado negativo también, ¿Puedes nombrar a una persona que llegó a tu vida e hizo que tu fe decayera, o algún incidente y la gente que se involucró te hizo decaer y abandonaste tu fe? Quizás conociste a alguien en la universidad, en el college y uno dice ojalá no hubiera conocido a esa persona, ojalá no haya respondido a ese text message.
Llegaste a esa ciudad con una fe fuerte, pero al conocer a ciertas personas tu fe se debilitó. Tu interés en las cosas espirituales decayó a causa de esas personas.
La verdad es que la relación con la gente influencia e impacta nuestra fe con Dios. Si eso es verdad, entonces es importante analizar a la gente que se involucra en nuestras vidas. “Dime con quien andas y te diré quien eres” o yo podría decir también “dime quién eres y te diré con quien andas”.
Si estás batallando con tu fe y quieres tener una fe grande, tienes que entender que no vas a poder avanzar en tu fe hasta que no consideres con cuál tipo de gente te estás relacionando.
Yo, gracias a Dios, he adquirido una habilidad de conocer a la gente, que hasta me doy cuenta cuando la gente me está diciendo algo y yo sé que no viene de él/ella, sino de alguien más que le ha influenciado.
Dios usa a la gente para construir nuestra fe y usa la historia de otros para ayudarnos a crecer.
¿Qué hace uno con esto? Si tú eres padre te darás cuenta cómo tus hijos se van formando por las relaciones que tienen. Algunos de ustedes se cambiaron de ciudad, de país o sacaron a sus hijos de una escuela para llevárselos a otro ambiente, porque se dieron cuenta de la mala influencia de algunos sobre sus hijos.
Cada día estás forzado a relacionarte con gente que no tiene fe. Si eres una persona de fe, un creyente, entonces será más fácil que tú influyas a otros. Generalmente estamos siendo tentados a hacer lo incorrecto en esta sociedad. Si yo dejo que la sociedad me absorba voy a ser tibio, cínico. En algún momento debemos entender que estamos dejando pasar las oportunidades que Dios nos da para ayudar a otros.
Dios usa las relaciones. Debemos recordar esto y quizás estemos más abiertos para relacionarnos con otros.
Proverbios 13.20 El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado.
Salomón combina las ideas: tus amistades le dan forma a tu futuro. Hay una promesa y una advertencia. Si te juntas con un sabio, al final del día serás más sabio. A veces yo le he dicho a la Nona, hoy estuve con fulano de tal y me siento tan bien, me siento renovado, la conversación me animó, la mente se me despejó. Me da gusto hablar con alguien así, aprender de él.
Cada relación que tengo va a lograr una de dos cosas: a) crecer en mi fe, b) decaer en mi fe.
Los muchachos que entran a high school verán que realmente sus compañeros no son malos, no es que estén en contra de la fe y de la iglesia. El problema es que ellos tienen una actitud de “no importa”, “whatever”, tú puedes hacer lo que quieras. No están ni a favor ni en contra de tu fe, es “whatever”. Eso es lo más peligroso para tu fe. Tú dices, “¿por qué me estreso tanto en vivir mi fe, en portarme bien, en ser fiel, y mis amigos viven como si nada importara y no están preocupados de nada?”. Esas son las relaciones más peligrosas para nuestra fe.
1 Corintios 15.33 No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.
Como padres nos preocupamos de que nuestros hijos tengan buenas compañías, pero no nos preocupamos de nosotros mismos, no entendemos que las malas compañías destruyen los matrimonios, los negocios, las iglesias… Hay una relación entre tus relaciones personales y tu fe en Dios, no puedes divorciar estas dos cosas. Porque no importa cuánto ores, cuánto vengas a la iglesia, pero si te relaciones con gente negativa, ellos influirán en tu fe.
Ejemplo: estás enferma, viene un amigo de fuera de la iglesia o alguien de la iglesia a visitarte y te pregunta: ¿nadie ha venido a verte de la iglesia? Tú dices que no, que ella es la primera persona que viene. “¿pero nadie ha venido? ¿El pastor ni siquiera te ha venido a ver?”, replica ella. Debes de inmediato darte cuenta que esa persona es negativa, divisora, mala leche, quiere indisponer a los demás contigo.
Otro ejemplo: has batallado con algún pecado en tu vida, alcohol, drogas, inmoralidad sexual, sin embargo entras a la iglesia con la esperanza que aquí vas a encontrar sanidad y liberación. De repente tus amigos pasados o puede ser también hermanos de la iglesia te invitan a una fiesta, a un evento, a un viaje y allí te ofrecen alcohol, o drogas o eres tentado/a sexualmente.
Aquí señalo dos pasajes bíblicos para entender con qué personas no debemos relacionarnos: 1 Timoteo 5.15. 2 Timoteo 3.1-5 ¡Con esa gente ni te metas!
La iglesia debería ser un lugar de sanidad y santidad. Sin embargo, también es un lugar de seres humanos imperfectos. Aún en la iglesia tienes que rechazar algunas amistades negativas y “reportarlas” para la sanidad del cuerpo de Cristo.
Algunos dicen que pueden tener una confianza grande en Dios y aún así juntarse con la gente que quieran y no les va a afectar. En realidad, la experiencia dice lo contrario. En Ágape enfatizamos mucho que te integres a un grupo para que tengas relaciones providenciales. Cuando la gente toma un riesgo, da un paso adelante y practica esto de las amistades, no desprecia la oportunidad de unirse a un grupo, conversar con alguien. Cuando la gente cuenta su historia siempre agradecerán a sus amigos que lo invitaron.
No hay manera de encontrar un buen marido en el bar. No hay manera de encontrar una buena esposa en un club. Ahí se encontrará gente para pasarlo bien nada más. Yo no me puedo imaginar a un hombre que su pasión es jugar billar todos los fines de semana con una cerveza en una mano y un cigarro en la otra, siendo un buen padre y esposo. No me puedo imaginar a una muchacha muy maquillada, con escote mostrando la mitad de su pecho y pantalones súper apretados siendo una buena madre y fiel esposa, una mujer así es para pasarlo bien, no para formar un hogar. Es mi opinión.
Muchas de las parejas que he aconsejado y tienen graves problemas les he preguntado, ¿en dónde conociste a tu esposo? Y la mayoría que tiene problemas me dicen que en el club, en el bar, en el antro, en la fiesta.
Yo creo que las mejores amistades, los mejores esposos y esposas, los mejores novios y novias se consiguen en la iglesia. Las mejores amistades están aquí.
Tenemos que buscar las amistades ordenadas por Dios, providenciales, edificantes. Por eso es que insistimos tanto que traigan a sus hijos a la iglesia, porque ellos están buscando amistades, insistimos que los manden a su grupo levadura, que ustedes mismos se involucren en grupos pequeños. A veces dicen, es que mis hijos se aburren cuando voy a una actividad. No se preocupe, esas es una enfermedad que se les cura luego, en cuánto conocen a alguien de su edad no tienen más que relacionarse. Si no los animan a asistir, si no les dan dinero para las actividades de la iglesia, van a encontrar otro tipo de amistades que no serán positivas.
Cuando pasen los años reconocerán que esos buenos amigos fueron relaciones fueron determinadas por Dios.
Si para el grado 11 de la escuela no logramos incorporarlos en algo en la iglesia, va a ser muy difícil hacerlo en el futuro.
El otro lado: no sólo tenemos que estar abiertos a relacionarnos con otros, sino que tenemos que ser nosotros mismos personas que influencien en la vida de otros. Tu corazón se rompe cuando oyes una historia, una conversación en el trabajo, quizás sea esa una relación providencial que necesitas iniciar. ¿Quién es la persona por la cual has estado orando, pero nunca le hablas? Tienes que hacer algo para acercarte. Comenzando con lo líderes de la iglesia. Ser líder o servidor en la iglesia no significa nada más estar en una posición de honor. No, significa que tienes que fomentar relaciones providenciales, preocuparte de la gente, llamar por teléfono, visitar a los enfermos y a los necesitados.
La relación con la gente impacta la fe en Dios.
“Estoy tan contento que me invitaste a un café, que entraste a mi oficina, que me escribiste una tarjeta, que me invitaste a tu casa”. Tus amigos decidirán la dirección de tu vida espiritual y tú también decidirás la dirección de muchos al tener amistades providenciales.
Algunos tienen que ser más intencionales. Volver a un grupo, comenzar algo, tienen que involucrarse.
Algunos tienen que cruzar la línea para estar disponibles. Orar diciéndole a Dios que están disponibles.
Todos estamos tan agradecidos con los que nos influenciaron con una carta, con una llamada, mostrando interés. Dios quiere usarte a ti para ayudar a crecer la fe de alguien más.
Escribe el nombre de tres personas con las cuales te esforzarás durante un mes para profundizar la amistad y ayudarles a conocer a Cristo.
Monday, April 06, 2009
San Francisco y el hermano canario.
El domingo en la tarde, después de un largo día ministrando en dos iglesias, llegamos a la casa como a las 5pm. Cansado me siento en el sillón a relajarme. Nona se entretiene con sus canarios. Ella ha tratado por como 20 años de criar canarios. Desde que vivíamos en Chile hemos tenido canarios. Unos se los han comido los gatos, uno se lo comió un pájaro malo en el balcón del departamento, otros se han muerto enfermos, en fin. Finalmente su sobrina Sisy le regaló un macho de Mexicali, de esos "meros machos mexicanos". La pajarita comenzó a poner huevos, pero desgraciadamente eran huevos infértiles.
