Thursday, September 23, 2010

Iglesias Multiculturales: Forzar el asunto es una pérdida de tiempo.


(La revista Christian Standard, del 3 de octubre de 2010, ha publicado un número especial titulado “Todo lo blanco no significa que todo está correcto” (All White is not All Right). El tema trata de lo predominante que es la raza blanca en las Iglesias Cristianas del Movimiento Stone-Campbell en Estados Unidos. Fui entrevistado por el periodista Darrell Rowland para uno de los artículos y aquí está la traducción).

No todos estamos de acuerdo con que Dios quiere que sus iglesias tengan una variedad de culturas en ellas, incluso en comunidades en donde esto se pueda lograr.
“Pienso que el tema de la reconciliación racial raya en lo irrelevante”, dijo Brian Jones, pastor fundador de la Iglesia de Cristo del Valle en los suburbios de Philadelphia. “Forzar este asunto es tratar de crear reuniones de reconciliación obligadas. Para mí es una pérdida de tiempo y 99 de cada 100 veces, la idea surge de la culpa de los blancos”.
Fernando Soto, pastor hispano de la Primera Iglesia Cristiana de Anaheim, ha dicho que el sueño de que los blancos, los negros, los hispanos, los asiáticos y otros se junten en un servicio de adoración a Dios es simplemente “muy idílico”.
“Hemos criticado a los misioneros que han ido a otros países para convertir a la gente en cristianos-norteamericanos. Pasa lo mismo aquí en EEU, en donde nos quieren hacer cristianos-norteamericanos. Les decimos (a los immigrantes): ustedes han venido aquí porque les caemos bien, así es que ahora tienen que ser como nosotros, aprender inglés como nosotros y adorar a Dios como lo hacemos nosotros”.
El pastor Jones afirma que “la discriminación racial es un pecado, así de simple”, pero los cultos de adoración están segregados “no por causa de la raza, sino por la geografía, la cultura, el transfondo, la comodidad, etc. A la gente le gusta estar con aquellos que son similares en apariencia, estilo de vida, etc. Así es la vida, y la iglesia es un área más donde esto se refleja”.
Jones está seguro de que este aspecto de la naturaleza humana no es un pecado, a menos que se cause división por alguna clase de prejuicio o discriminación.
“Estoy firmemente convencido de que se puede tener dos iglesias separadas por algunas cuadras donde una sea predominantemente de raza blanca y la otra de indios, o afroamericanos, o hispanos, y Dios se siente bien con eso. No hay nada pecaminoso en algo que es causado por la vida misma, es decir, diferente gusto musical, diferente orientación de la comunidad, diferente estilo de liderazgo, etc.”
Jones, que ha sido pastor en cuatro estados durante 23 años, dijo que sus mejores amigos con los que se crió en los suburbios de Columbus, Ohio, eran de raza negra y que todavía son sus amigos.
“Aún así no recuerdo que yo haya decidido seleccionar a mis amigos para que sean de razas variadas”- dijo Jones. “En la iglesia en que ahora sirvo tenemos un alto porcentaje de minorías étnicas representadas en la comunidad, no porque estemos haciendo el intento de reconciliarnos, sino porque sencillamente queremos ser como Cristo. La gente que encaja se queda, y la gente que no encaja se va. Así de sencillo. Para la mayoría esa decisión tiene muy poco que ver con la raza”.
Entonces ¿Cómo debería una iglesia intentar la reconciliación racial?
“Mi respuesta es que no lo intente, es una pérdida de tiempo. Solamente dedíquense a ser iglesia, alcancen al perdido, acojan a todo mundo, contraten a las personas que llenen los requisitos para llenar los ministerios, que sean genuinos y transparentes. Cualquier otra cosa que se haga raya en lo rebuscado y distrae a la iglesia de su misión”.
Soto, que viene de Chile, dice que forzar una iglesia multicultural para que funcione con un idioma que no es familiar es hacer las cosas más complicadas de lo que son.
“Pienso que la prioridad es alcanzar a la gente con el evangelio, y para ello debemos usar el idioma que habla la gente” dijo. “He oído un dicho que dice que no importa qué edad tenga una persona, siempre va a haber dos cosas que hará en su idioma natal: contar el dinero y orar. Esas dos cosas son muy cercanas a su identidad”.
Soto dice que es verdad. En su caso personal, cuando trata de contar dinero en inglés, casi siempre se equivoca. Lo mismo le pasa cuando ora o alaba a Dios. “Para mí, tiene mayor significado si canto en mi propio idioma”.
En la iglesia de Anaheim, el culto en español se lleva a cabo en el gimnasio con 100 personas, mientras que el culto en inglés es en el auditorio con 220 personas. “Nos llamamos una iglesia que adora en dos idiomas, pero es una sola iglesia”, ha enfatizado Soto. Las finanzas y el liderazgo (que incluye a un anciano hispano) están combinados. Las clases de los niños hasta los jóvenes, se enseñan en inglés.
Él comparte que un artículo de la revista Christianity Today del mes de julio pasado, hablaba de la necesidad de tener más “ministerios monoculturales”, artículo escrito por un líder de un ministerio asiático-norteamericano que decía que “un ministerio multicultural no es más bíblico ni más efectivo que uno monocultural”.
Soto ha dicho: “pienso que en el cielo podremos distinguir a un japonés de un keniano. No creo que en el cielo nos vestiremos iguales y cantaremos en un solo idioma porque dice (Apocalipsis 7) que estaremos presentes de cada lengua, tribu y nación”.
También él ha dicho que si se conviertiera al islamismos tendría que cambiar su dieta, adoptar otra cosmovisión y recitar sus oraciones en árabe mirando hacia La Meca. Si se convirtiera en budista, tendría que raparse la cabeza, vestirse de color anaranjado y ser vegetariano. Si se uniera a los mormones se tendría que vestir de cierta forma y leer un libro que fue escrito para Norte América, no importando de dónde viniera él.
“Es decir que cada cual me estaría cambiando a su cultura” - dice Soto -. “Mi punto es que el cristianismo es diferente. El cristianismo viene a tu propia cultura y te permite ser cristiano sin necesidad de que cambies de cultura”.

Sunday, August 08, 2010

Mi homenaje de admiración para Dean Cary (1940-2010)


Lo conocí por las publicaciones del Colegio Bíblico que llegaban a Chile en 1978. Siempre aparecía su foto de gringo alto, rubio y calvo. Una vez que llegué como estudiante a Eagle Pass en 1979 comencé a admirarlo y a quererlo. El primer fin de semana en Texas me llevó, junto a otros dos estudiantes (Juan García y Lula Rocha) a una feria de entretenciones en Piedras Negras. Era mi primera visita a México, aunque sólo consistía en cruzar el puente del Río Grande. Dean Cary conducía un Volkswagen Rabbit motor Diesel. El asiento trasero siempre estaba lleno de libros, revistas y cartas. Ese viaje fue providencial para mi: conocí a Nona y quedé flechado.
El “hermano Dean” vivía en un trailer home en los terrenos del Colegio. Su casa ya la había dejado y pasaba por la tristeza de un divorcio. Me impresionó su oficina tapizada de libros. También me impresionaba su total dominio del inglés y español, su gran carcajada con la cual celebraba mis chistes, su sentido del humor, su compasión, su sentimentalismo. Era un hombre bueno, cariñoso, un corazón mexicano en un cuerpo gringo.
Tarde en las noches o temprano en la madrugada lo veía correr haciendo ejercicio. Nos decía que lo hacía para poder mantener controladas sus tentaciones sexuales.
Piloteaba su propio avión. En una ocasión él tenía que viajar a Indianápolis a representar al Colegio Bíblico en una mega iglesia. Me invitó a ir con él junto a Francisco Villalobos, mi compañero de cuarto, con el cual cantábamos a dúo. El día indicado estábamos ya listos espérandolo cuando llegó con la triste noticia que no podría llevarnos porque el clima no le permitiría volar la avioneta hasta Indianápolis. Me imagino que se puso muy triste por la cara de decepción que vio en mi y en Francisco. Se quedó en silencio un rato y dijo: “Bueno, muchachos, voy llevarlos de todas maneras en la avioneta hasta Dallas y allí nos iremos en avión comercial a Indianápolis”. ¡Qué alegría tan grande sentimos y qué admiración de un hombre que estaba dispuesto a pagar extra por no decepcionar a dos adolescentes!
Todavía recuerdo la impresión de haber aterrizado en una de las gigantescas pistas de este gran aeropuerto cuyo tamaño es similar a la isla de Manhattan.
En Indianápolis visitamos la iglesia Chapel Rock en donde hice amistades que perduran todavía hoy, 30 años después.
En el verano de 1980 Dean y yo fuimos a Chile. Se quedó en mi casa. Para entonces ya estaba divorciado y enamoradísimo de Karen y se sentaba en la mesa del comedor a escribirle. En una de esas noches del frío invierno santiaguino, tembló fuerte, y él, de dos o tres zancadas llegó al patio de la casa asustadísimo, mientras mi mamá le gritaba que no se parara en medio del patio porque allí había un pozo séptico, y él pegó un par de saltos para ubicarse en otro lugar.
Durante ese viaje de reclutamiento fue capaz de conseguir visa de estudiantes para Walter, Willy, Eunice, Evy y Eugenia. Gracias a su incasable trabajo por el Colegio y sus contactos políticos, Dean Cary pudo matricular, en aquella época, cerca de 20 estudiantes chilenos.
La avioneta tuvo un trágico final con un viaje a Estancia de Ánimas, Zacatecas, en donde invitó a mis futuros suegros a acompañarlo. Mis suegros, Jesús y Luz Castillo, conocían a Dean desde su juventud cuando se aventuraba en viajes misioneros a Zacatecas. Esta era la primera vez que mis suegros se subían a un avión. Dean llamó a los hermanos del pueblo para que le prepararan una cancha donde se hacían carreras de caballos para aterrizar. Llegaron sin problemas, pero al momento de aterrizar habían tantos curiosos en la pista improvisada que Dean se vio en la necesidad de desviar un poco el avión hacia la izquierda con tan mala suerte que el ala chocó con un nopal y se quebró chorreando gasolina. Dean le gritaba a mi suegro que saliera rápido, pero mi suegro, caballero él, decía “las damas primero”, pero la dama de mi suegra estaba en el asiento de atrás. En fin, mis suegros se asustaron un poco ya que no sabían muy bien cómo eran estos aterrizajes. Volvieron en bus a EEUU.
Con el dinero del seguro se compró otra avioneta. A veces le pedía a un par de estudiantes que fueran al aeródromo a lavar la avioneta, y como pago les daba una vuelta en el aire sobrevolando el Colegio.
Y aquí les va una historia que refleja de cuerpo entero a este hombre. Mi papá estaba de visita en Washington D.C. en casa de mi hermano Raúl. Yo, desde Texas, hablaba por teléfono con él con frecuencia, pero tenía muchas ganas de verlo. Dean Cary se dio cuenta de eso y me dijo que él le regalaría un pasaje en avión a mi papá para que se encontraran en Tulsa, donde él estaría visitando iglesias, y que desde ahí lo traería en avioneta a Eagle Pass. ¡Que tremendo regalo de amor! Cual fue mi sorpresa que el día antes de partir él me dijo: “Fernando, te vas conmigo. No le digas nada a tu papá. Le daremos la sorpresa en Tulsa”. Partimos tres en la avioneta: Dean, John Rex y yo. En el aeropuerto mi padre estaba esperando al hermano Dean, cuando en eso me aparezco yo. Fue un encuentro muy emocionante. Lo que más me impresionó fue que al voltear a mirar al hermano Dean lloraba más él que yo.
Debido a su divorcio y recasamiento, el hermano Dean renunció a la presidencia del Colegio Bíblico. Se quedó a vivir en el pueblo y comenzó a trabajar de periodista en una radio y en televisión. Él era un hombre muy abierto a las cosas espirituales, de hecho en la visita a Chile fuimos a la Iglesia de la Comunidad Cristiana que acostumbraba a celebrar el culto con cánticos, saltos y danzas. En medio del culto lo miro a él que estaba sentado en otro lugar y para mi asombro el honorable presidente del Colegio Bíblico de las conservadoras Iglesias de Cristo estaba danzando con una alegría genuina.
Dean y Karen comenzaron una célula de hogar con gente más o menos acomodada en Eagle Pass. Dean pasaba una vez a la semana a buscarme al Colegio Bíblico para que fuera a su grupo y tocara la guitarra. Muchas veces me sentí demasiado honrado por él cuando me invitaba a cenar a su casa.
A principios de 1983 Nona y yo ya estábamos planeando nuestra boda. Nona me preguntó acerca de dónde íbamos a vivir y cómo la iba a mantener. Yo le contesté que viviríamos en Chile y, la típica respuesta de un enamorado del Señor, “Dios proveerá”. Nona y yo nos pusimos de acuerdo para orar en cuanto a la provisión económica para vivir como misioneros en Chile.
Un día me encontré con el hermano Dean que andaba visitando el Colegio. Con mucha alegría me abrazó y me dijo: “Supe que te casarás con Nona. Estoy muy contento por eso”. Luego me preguntó dónde viviríamos y cómo nos sostendríamos. Le conté que iríamos a Chile y que estábamos orando por un sueldo. De inmediato me dijo: “Llamaré a los hermanos de Chapel Rock. Ellos me apoyaban económicamente cuando era misionero y les voy a pedir que ese dinero lo destinen a ustedes”. Y así sucedió, la Iglesia Chapel Rock de Indianápolis nos sostuvo como misioneros durante 26 años. Nona y yo creemos en la interseción de los santos.
De allí en adelante nos mantuvimos en contacto por cartas y lo veíamos en algunas de nuestras visitas a Texas.
Las dos últimas veces que lo vi sentí tristeza por el deterioro de su salud. En 1997 viajamos de Virginia en avión a San Antonio para ir a visitar nuestra familia en Eagle Pass. Tuvimos algunos inconvenientes con las conecciones de avión, mi esposa y los niños se fueron en un vuelo, y yo tuve que llegar un día más tarde. Llamé al hermano Dean para que me hiciera el favor de recogerme en el aeropuerto y me llevara a la terminal de buses para irme a Eagle Pass. Como había tiempo libre antes de tomar el bus me llevó a su casa. Una vez allí saqué un ejemplar de mi libro “La Reforma Presente”, se lo dediqué y se lo di. Él, muy emocionado, me lo agradeció y se sentó a leerlo. Pasaron los minutos y él continuaba leyendo. Su esposa conversaba conmigo y él seguía leyendo. Noté que Karen le hacía ciertas preguntas domésticas y a él le costaba hilar el pensamiento. No hizo ninguna pregunta ni comentario del libro, lo cual me pareció curioso. Rumbo a la terminal de buses manejó muy callado.
Meses más tarde me dieron la noticia de que Dean Cary, antes de los 60 años, sufría Alzheimer.
Nona y yo asistíamos a la Convención Nacional Cristiana de las Iglesias Cristianas en inglés en Indianápolis en julio del 2003, cuando saliendo de la última sesión vimos a Karen y Dean. Nos acercamos a ellos. Él nos miró y sonrió con alegría, sin embargo ya no conocía a la gente. Cuando Nona se presentó reaccionó con mucha lucidez, la abrazó y le preguntó “¿Cómo está Lucita?”, así llamaba él a mi suegra. Nona le dijo que muy bien. Él le replicó “cuando la veas me la saludas”. Cinco pasos más adelante volvió a preguntar por Lucita y volvió a enviarle saludos. Y así, en unos pocos metros repitió las mismas frases unas cinco veces. Todo el tiempo me sonrió, y aunque le dije quién era yo, no pareció reconocerme.
Hoy es domingo 8 de agosto de 2010. Hace un ratito Nona recibió un mensaje de una amiga de San Antonio que le comunicó que el hermano Dean había fallecido el viernes 6. Él siempre se recordaba que tanto yo como él habíamos nacido en marzo, él en 1940 y yo en 1960. Podría haber sido mi padre, pero me trató como un querido hermano chico.
Cuando pienso en mi esposa querida, cuando reflexiono en mi ministerio, cuando pienso en mi vocación de pastor, siempre surge en mi mente el nombre de Dean Beryl Cary. Él es una de esas personas que Dios destina para bendición de miles, entre ellos Nona y yo. “Más allá yo le veré, junto al río cristalino”.

Friday, August 06, 2010

Matrimonio gay, código civil y viejos en un asilo - conversaciones del Facebook.

Las conversaciones que entablé por Facebook, y que más abajo transcribo, sucedieron por causa de una seguidilla de acontecimientos familiares, estatales y mundiales.
La misma semana en que mi hija mayor contrajo matrimonio, en Argentina se declaraba legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Chile, algunos políticos comenzaron a proponer lo mismo. En California, el juez federal Vaughn Walker, homosexual declarado, declaró inconstitucional la declaración del estado que define al matrimonio como algo celebrado entre un hombre y una mujer, dando paso así a reanudar los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Luego, hubo un triste reportaje televisivo en Chile que mostró el maltrato dado a los ancianos en asilo para viejitos. Todo se juntó para hilar esta entretenida conversación.
En el primer posteo copié lo que publicó en Facebook el pastor Dudley Rutherford (Iglesia Cristiana Shepherd of the Hills, Porter Ranch, California): “Diez mil jueces NO podrán jamás definir el matrimonio, SÓLO lo puede hacer el juez VERDADERO”.
En el segundo posteo puse esta reflexión: El código civil chileno dice que el matrimonio "es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente". Algunos políticos quieren cambiarle "hombre y mujer", y "procrear". ¿Qué tal si en vez del género le cambiamos también el número? Así permitiríamos la poligamia. ¿Y si le cambiamos el obsoleto "indisoluble"? Pues ya existe el divorcio. ¿Y auxiliarse? Eso me suena a catalogar a la mujer de débil. Mejor que cada cual sea independiente y se rasque con sus propias uñas.
Y por último, la conversación más larga surgió con el comentario que mi hermano Andrés puso, en forma chistosa, acerca del reportaje televisivo del abuso en los hogares de anciano. Andrés escribió...
“Me dio tanta pena el reportaje de anoche de Informe Especial! ¡No quiero que traten así a mi mami cuando la interne!”.
Mi hermano, que es muy popular, tiene muchos amigos en Facebook que comentaron dicho programa de televisión y surgieron las rabias contra personas desalmadas que abusan de los viejitos. Mi comentario fue...
“Las raíces son profundas, comienzan desde que el hogar ya no es hogar, es hotel. Al niño de tres años lo mandamos a que otros lo cuiden en el jardín (de pre escolares), para que se vaya acostumbrando a los ochenta.”
Y ahí comenzó una larga conversación con Carolina: “Fernando, pero yo creo que no tiene mucho que ver el jardin infantil con el asilo...”

Fernando: Por supuesto que tiene que ver, ahí comienza todo. Es más, comienza antes, cuando cambiamos el concepto de familia. Los primates superiores tenemos la capacidad de elegir, capacidad que usamos pésimamente. Jamás una hembra del reino animal dejará a su cachorro al cuidado de otra hembra. Jamás un animal dejará a los viejos tirados en un rincón del bosque. Nosotros, los primates superiores así lo hemos elegido.
¡Y hay de aquel que nos quiera imponer un sentimiento de culpa! Es hora de definir modernamente la familia (parejas del mismo sexo), la crianza (en salas cuna), el materialismo (todos trabajando), el fin de semana hedonista (todos en fiesta), los viejos al asilo. Y si aprobamos el aborto mucho mejor, porque luego podremos aprobar la eutanasia. Niños no bienvenidos, out! Viejos no bienvenidos, out también! Todo es resultado lógico del secularismo evolucionista, no hay nada de que admirarse. Descendemos del mono. Perdón por ofenderlo, señor mono.

Carolina: jajajajjaja no sé si reirme o llorar. Es que al menos yo soy profesional, soy ingeniero comercial y dejé de trabajar cuando me casé y no volví a hacerlo pues yo adoro cuidar y ver crecer a mi hijo. Pero esa es una posibilidad económica que tenemos bien pocas mujeres te diré y de la cual me siento sumamente agradecida. Ahora, puede ser que yo atribuya todo esto a mi formación árabe ya que soy descendeinte de marroquíes, y así como me gusta cuidar de mi hijo cuido de mi casa y de mi marido. Por mi casa han demabulado decenas de empleadas pero siento que nadie hace las cosas ni cuida de ellas como yo.
En cuanto a los jardines infantiles en estos días son útiles porque la gran mayoría de las mujeres necesita trabajar para tener una estabilidad económica en beneficio del mismo niño. ¿Me entiendes?

Fernando: Ah, mi querida Carolina, te abrazo fuerte y te felicito por cuidar a tu niño. A los primates pequeños, nuestros hijos, no les interesa que su madre sea ingeniera o temporera, ellos quieren a su mamá 24/7. Tu opinión es peligrosa, ¿no ves que la cultura árabe tiene oprimida a la mujer y la tiene enjaulada en la casa? Aunque yo creo que muchos de nuestro monitos quisieran tener madres árabes. Madres árabes, amantes europeas, abuelitas latinas.
(Me asombro de lo seco y sarcástico que estoy hoy, pero de los ocho miembros de mi familia se me fueron 5, así es que ando descargando mis frustraciones en el facebook hoy).

Carolina: jajajaajajaja!!!

Fernando: ¡Qué feliz fui yo enjaulado con mi madre hasta los seis años cuando me mandó a la escuela! Por eso es que aunque mi hermano Andrés la quiera mandar al asilo de ancianos, no podrá. Ella es "inasilable". ¿Te das cuenta ahora de la relación entre sala cuna y asilo? (Discúlpeme presidenta Bachelet, no me gustó que en su gobierno aumentó de 708 a 4.200 las salas cunas del estado), ¿Ves la relación entre aborto y eutanasia? ¿entre fetos y senescentes? ¿entre familia prehistórica y familia moderna? ¿entre creación y evolución?

Carolina: Pero es que este pais al menos está LLENO DE MUJERES QUE NECESITAN trabajar y muchas sufren dejando a sus niños en otros lugares ¿Qué más pueden hacer? Tambien hay otras mujeres que necesitan realizarse como personas y profesionales y yo creo que está bien. Cada cual lleva su familia y su vida como mejor le parezca. También hay que considerar que hay hombres que no apoyan a sus mujeres.

Fernando: Siguiendo con la evolución: la mona chita es exigente, no se aparea con cualquiera, se asegura un macho alfa y responsable. Las aves no se aparean con cualquier pájaro, le exigen nido primero. La hembra homo sapiens basta con que le hablen bonito y se aparea. El macho huye, la deja sola y entonces "necesita trabajar" como dices tú. La hembra homo sapiens ha perdido la capacidad de elegir a un macho que la ame, la apoye, la sostenga económicamente, la defienda. Por eso es que el estado ha salido a defenderla y a construir salas cunas. Algunas se aparean con machos débiles que les dicen "aprovecha tonta", “lleva al cachorro a la sala cuna no más, pa' eso es gratis”.
Las leonas, las osas, las vacas, las yeguas, seres inferiores, se sienten totalmente realizadas siendo madres de sus cachorros. La hembra homo sapiens, hasta hace unos 30 ó 40 años también se sentía feliz y realizada en ese rol. Pero evolucionó, llegó la liberación femenina y la revolución sexual, ahora su "realización" la logra a la par del macho profesional. La sociedad la anima a eso y la hace sentir inferior si se queda, como leona, a defender y a criar a sus cachorros en casa, desaprovechando sus grandes talentos profesionales en bien de la sociedad de consumo. Deja a los pequeños indefensos con nanas, tíos, vecinas, curas, pastores, que son lobos vestidos con piel de ovejas (esto se descubre con cámaras escondidas. Lo verás en el próximo reportaje: Sala Cuna: un grito de ayuda). Después, con los años y las recriminaciones de sus leoncitos adultos confundidos, llora la hembra. Pero así es la evolución, y sobrevive el más fuerte. La osa liberal y moderna termina en al asilo de ancianos.

Carolina: Mmm... ¿Y las que quieren realizarse como profesionales y mujeres? Mi cuñada prefirió realizarse como médico antes de la maternidad, con la salvedad de que ella no se "apareó" con su marido. ¿Sabes qué Fernando Soto Dupuy? te leo y me parece estar leyendo a mi abuela (qepd), con la diferencia que ella venía de una familia musulmana.

Fernando: En cuánto a qué pasa con las mujeres que quieren realizarse, mi conclusión es que no hay empate, alguien tiene que perder y alguien tiene que ganar. Si la hembra opta por realizarse en el mundo material, van a perder las crías y va a ganar la empresa. Si ella prefiere quedarse en la cueva con sus cachorros, perderá la empresa y los “cabritos” estarán más felices que perros con pulgas. Si le das años de fideldad a la oficina, al final te jubilan y los cachorros te mandan al asilo. La otra opción es vivir económicamente más apretada y disfrutar el amor de los hijos y los nietos en casa. Las hembras homo sapiens tienen todo el derecho de ser profesionales, pero en el proceso el instinto animal no dejará que te lleves a los cachorros entre las piernas. Pueden aplazar la maternidad si lo desean. Pueden trabajar part-time si lo desean para dedicarle al cachorro las mejores horas del día. En la tarde llegará a casa el león cazador y podrá cuidar al leoncito mientras ella se toma un tiempecito para trabajar o socializar con las otras leonas. Ya llegará el tiempo en que los cachorros estarán unas ocho horas en la jaula de la escuela, entonces la leona estará más libre para "realizarse". Pero asegúrese que cuando los chiquitos lleguen de la escuela ella esté allí. Alberto Cortez habló de ellos en una de sus canciones:
En bandadas emergen de la escuela
bochincheros gorriones incesantes
sin esquirlas aún y sin secuelas
de llevarse la vida por delante.
... cuando esos gorrioncitos llegan a la casa, su mamá estará ahí. ¡Ah! estos atardeceres gélidos que ustedes están pasando en Chile. El cachorro llega a la casa calientita, la mamá lo abraza, le tiene sopaipillas pasadas, lo conforta de sus ajetreos en la escuela, el cachorro se siente en paz y dichoso. Sin embargo, día tras día se repite la triste imagen de los cachorros llegando a una casa fría y sin madre, a prender estufa, a prender la tele, a meter algo al microondas y a esperar a la leona "realizada" mirando por la ventana que llegue a casa. La madre homo sapiens se debe asegurar antes que nada y primero que todo, en toditas sus decisiones, el binestar de sus hijos antes que el de ella. Contra los parientes, contra la sociedad, contra los políticos, contra la vecina, contra el sistema. Todo a favor del cachorro. El cachorro primero que todo, dando la vida por él si fuera necesario.
Que bueno que te acuerdes de tu abuela musulmana, pero no se te olvide que no estoy hablando de religión, sino de biología y sentido común.
Y para terminar, aquí te va parte de la canción de Alberto...
Cachorros de nadie,
vergüenza de todos,
cachorros de cárcel,
cachorros de odios.
Cachorros a expensas
de oscuras razones,
de la indiferencia,
de las ambiciones.
Cachorros privados
de amor y ternura,
cachorros golpeados
por la desventura.
En todos los tiempos
y en toda la tierra;
semillas al viento
que el viento se lleva.
Si piden socorro
que nadie se asombre
que son los cachorros
de todos los hombres.

Osvaldo, otro amigo de mi hermano, escribió: WOW Fernando ¿cómo es que interpretas tan bien mis pensamientos? Los comparto 99,9% Leer tus comentarios ha hecho que este día (aparte de ser mi onomástico) haya valido la pena. ¿Dónde puedo leer más de tus opiniones? Un abrazo.

Fernando: Gracias Osvaldo. Andrés es quien me provoca, para bien, digo yo. Puedes ir a IglesiaAgape.com y en la izquierda hacer click en Blog del pastor.

Verónica, nuestra hermana, remató con su lindo comentario: Andrés, aunque queramos internar a la mami y al papi va a ser difícil, están tan re bien de todo que seguramente nos vamos a tener que internar con ellos. Fernando, me hiciste recordar de cuando llegaba del colegio y la mami me recibía y me sacaba los zapatos y calcetines porque venia mojada por la lluvia y la casa estaba calientiiiiita con la Comet (una gran calefactor de moda en los años 70). Gracias a Dios que pude optar por cuidar a mis cachorros.

Thursday, June 03, 2010

El cruce de la frontera.

¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera cananita que hizo Abraham, y más tarde Isaac y Jacob? Si les preguntas a los cananeos dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera egipcia que hicieron los hijos de Israel? Si les preguntas a los egipcios dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera a la tierra prometida que hizo el pueblo errante? Si les preguntas a los filisteos dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera israelita que hicieron los asirios y los caldeos? Si les preguntas a los israelitas dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera hacia oriente que hicieron los griegos? Si les preguntas a los persas dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera del imperio griego que hicieron los romanos? Si les preguntas a los helenos dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera del imperio romano que hicieron los bárbaros? Si les preguntas a los romanos dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera española que hicieron los moros? Si les preguntas a los españoles dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera hacia América que hicieron los españoles? Si les preguntas a los indígenas del Nuevo Mundo dirán que no.
¿Fue legal y limpio el cruce de la frontera de Texas, Nuevo México, Arizona y California que hicieron los norteamericanos? Si les preguntas a los mexicanos dirán que no.
¿Es legal y limpio el cruce de la frontera estadounidense que hacen los Latino-hispano americanos? Si les preguntas a los norteamericanos dirán que no.
Y así sucesivamente...

Tuesday, March 23, 2010

Terremoto en Chile, ¿Castigo de Dios?

Varios amigos me han señalado que un profeta keniano anduvo por Chile a fines del año pasado prediciendo el terremoto y el maremoto como juicio de Dios por causa del pecado en la iglesia. No había querido comentar mucho el tema, pero aquí les va una reflexión con la cual apoyé a Juan Eduardo Maureira que sí se atrevió a dar un comentario más equilibrado en un ambiente pesimista.

Hay que entender un poco al profeta africano Dr. David Owuor. La cultura de ellos es más parecida a la cultura del Antiguo Testamento en donde los profetas anunciaban juicio y su idea de Dios es de un Dios enojado listo para castigar. Tú tienes toda la razón al verlo desde la perspectiva del Nuevo Pacto en donde Dios, para no castigarnos a nosotros, envió a su Hijo a la cruz. Allí en la cruz cayó la ira de Dios, el castigo universal, para que nosotros no seamos castigados y pasemos de muerte a vida.
Así es que el tema da para mucho. Si es que Dios anduviera declarando juicio, nosotros lo podríamos ayudar diciéndole que en vez de castigar a la gente del área de Concepción que ostenta el mayor porcentaje de evangélicos en el país, (me atrevo a decir que casi es la mitad de la población por esos lados), mejor se dé una vueltecita, por ejemplo, por Las Vegas que es la ciudad del pecado, o por Corea del Norte que es un país ateo, o por los países escandinavos que se han secularizado bastante y en donde la droga es legal, o por EEUU donde el aborto es legal. Bueno, si Dios es un Dios que anda declarando juicio, como dice el profeta africano, ¿por qué se enzaña contra los pobres haitianos o los desvalidos africanos, o la mayoría evangélica del Bío Bío? Yo creo que la lluvia, el sol, los terremotos, etc. afectan, como dijo Jesús: a los justos e injustos por igual. No hay juicio ni condena en esos actos de la naturaleza que, por cierto, Dios conoce.
Por último, yo me crié en una iglesia pentecostal en donde los famosos profetas nos tenían hasta la coronilla con el temita de que si no nos portábamos bien el juicio de Dios caería sobre nosotros. De hecho, si se te enfermaba un hijo, o si perdías el trabajo, no faltaba el que te decía que era castigo de Dios.
Lo curioso del profeta africano es que estaba llamando a la iglesia al arrepentimiento. Dijo que la iglesia estaba mal y que por causa de la iglesia Dios iba a mandar el terremoto y maremoto. ¡Chanfles! si esa es la idea que el profeta tiene de la iglesia evangélica en Chile, y más precisamente la pentecostal, entonces la cosa está fea. Con razón en Kenia la mayoría de las iglesias ha reprendido al Dr. Owuor. Él tiene bronca con la esposa del Cordero.
Entonces, mis hermanos pentecostales, por formación, son los que más caso hacen de profecías funestas porque así han sido formados. Es necesario, por lo tanto, conocer el evangelio de la gracia y de la libertad en Cristo. Mientras no entendamos la Cruz y todo lo que pasó allí, seguiremos temblando como loros en el alhambre. Debemos saber que Dios nos ha perdonado en Cristo y que no necesita de terremotos ni maremotos para que nos arrepintamos. De hecho, la Biblia dice no hay desastre que pueda hacer arrepentirse a los tozudos: "Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos".
Para terminar, bien lo dijo el poeta en cuanto a que nuestra respuesta de amor hacia Dios no depende de las glorias del cielo, ni de las penas del infierno ni de desastres naturales. Lo único que nos puede conmover es el sacrificio de Jesús en la cruz. Tanto amor no lo puede entender:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Saturday, March 13, 2010

Cristo nos da las señales antes del fin.

Los últimos días u horas de la vida de alguien en la tierra son recordadas con especial atención. Uno siempre se recuerda de la última conversación, el último viaje, la última vez que comimos juntos, las últimas palabras que mencionaron.

En el caso de nuestro Señor Jesucristo es similar. La gente tiene una vaga idea de cuándo va a morir. Hay muy pocas personas que le atinan en cuanto al día de su muerte. Hay un dicho chistoso que dice que uno muere de dos cosas nada más: “De enfermedad o de repente”. A menos que uno esté desahuciado por los médicos y sepa que los días están contados, la mayoría no sabemos el día de nuestra partida.

En el caso de Jesucristo es totalmente diferente, él sabía exactamente cuándo iba a ser crucificado. De hecho él dijo, “Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla”. Juan 10.17, 18.

Sabiendo cuando llegaba su hora fue preparando todo, llevando a cabo su plan, sus discursos, su despedida. No es, entonces, extraño ver que sus conversaciones con sus discípulos en las últimas semanas se centraban en torno a su último viaje a Jerusalén en donde sería entregado en manos de los que lo crucificarían. También, en el discurso más largo antes de la semana de la pasión se refirió al fin del mundo y a advertirle a sus discípulos de lo que les sucedería, tanto a sus seguidores inmediatos, allí en Jerusalén, como a nosotros, sus seguidores lejanos en el tiempo en toda nación del mundo.

Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 relatan este discurso sobre las señales antes del fin.

Mateo 24. 1 Jesús salió del templo y, mientras caminaba, se le acercaron sus discípulos y le mostraron los edificios del templo. 2 Pero él les dijo: —¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará piedra sobre piedra, pues todo será derribado. 3 Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: —¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

En aquellos tiempos era común que los maestros enseñaran a sus discípulos mientras caminaban. Caminando hacia el Monte de los Olivos, sus discípulos hacen comentarios acerca de la grandeza de los edificios del templo. Es aquí donde Jesús predice la destrucción del templo. Cuando dice “no quedará piedra sobre piedra” es una hipérbole, una exageración. De hecho todavía está en pie uno de los muros del templo, en donde oran hoy los judíos. Pero la devastación que hicieron los romanos, en el año 70 D.C. fue tan grande que con el incendio que hubo el oro se derritió y cayó entre las rendijas de las piedras, por eso es que removieron lo más que pudieron para encontrar oro.

Luego, desde el Monte de los Olivos, Jesús contesta esta pregunta que tiene dos secciones: 1) ¿Cuándo sucederá eso? (La destrucción del templo) y 2) ¿Cuál será la señal de la venida de Cristo y del fin del mundo?

4 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—.5 Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: "Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. 6 Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin.7 Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes.8 Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

9 »Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre.10 En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán;11 y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos.12 Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará,13 pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.14 Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

Comienza advirtiéndoles de los engaños que vendrían a los judíos convertidos. En esta respuesta hay una mezcla de lo que pasaría antes de la destrucción de Jerusalén y también de lo que pasaría antes del fin del mundo. Muchas veces las profecías contienen esa ambigüedad de lo inmediato con lo lejano. Tanto entonces como ahora, dice el Señor, que habrá: engaños, guerras, hambrunas, terremotos, falta de fe, traiciones, odios, el enfriamiento del amor. También dice que el evangelio tendría que ser predicado a todas las naciones antes del fin. Hoy en día todas estas señales parecieran estar cumplidas.

A continuación comienza a dar respuesta a la primera pregunta, ¿Cuándo sucederá eso? (La destrucción del templo).

15 »Así que cuando vean en el lugar santo "el horrible sacrilegio", de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda)… El terrible sacrilegio ocurrió cuando un grupo de revolucionarios judíos llamados zelotes, asesinaron a los sacerdotes en el mismo templo en el año 66. Esto lo había predicho el profeta Daniel. 16 los que estén en Judea huyan a las montañas. Según los historiadores, esto fue lo que hicieron los primeros cristianos de Jerusalén acordándose de lo que Jesús había dicho: huyeron a las montañas. Los soldados romanos vinieron a la ciudad a destruirla y era mejor ocultarse en las montañas. 17 El que esté en la azotea no baje a llevarse nada de su casa. Las azoteas eran planas y allí la gente oraba y secaba ropa o alimentos. Las casas eran pareadas y uno podía pasar de una azotea a otra. Al final había una escalera hacia la calle y era la manera más rápida de huir. 18 Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa. Los campesinos iban abrigados con una capa en la mañana a trabajar, pero cuando entraban en calor, dejaban su capa doblada a la orilla del campo. Jesús les recomendaba huir sin buscar la capa debido a la premura del tiempo. 19 ¡Qué terrible será en aquellos días para las que estén embarazadas o amamantando! Piensen ahora mismo cómo sufren las madres en el terremoto de Chile por tener que huir de los tsunamis o de las réplicas. Piensen en la aflicción de no tener comida para los niños. Así era también en aquel entonces cuando el ejército romano les atacó. 20 Oren para que su huida no suceda en invierno ni en sábado. En invierno porque los “wadis” o arroyos secos, en invierno se llenaban de agua y barro e interrumpían los caminos para huir. En sábado a los judíos no se les permitía andar a caballo o en burro y sólo podían caminar un km fuera de la ciudad. 21 Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.22 Si no se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos se acortarán. Daniel hablaba de un período de 1335 días en su profecía, que serían muy largos para que los judíos aguantaran tanta tribulación y salvajismo con que fueron atacados. 23 Entonces, si alguien les dice a ustedes: "¡Miren, aquí está el Cristo!" o "¡Allí está!”, no lo crean.24 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos.25 Fíjense que se lo he dicho a ustedes de antemano.

26 »Por eso, si les dicen: "¡Miren que está en el desierto!”, no salgan; o: "¡Miren que está en la casa!" , no lo crean.27 Porque así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.28 Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres.

Esto también es advertencia para nosotros hoy en día. Hay muchos falsos Cristos y falsos profetas. Debemos estar atentos para no ser engañados. Desde entonces y hasta hoy no nos debemos deslumbrar por las señales y milagros, porque una de las intenciones de los falsos profetas, según el Señor, es “engañar” a los elegidos. Ahora que ocurrió el terremoto de Chile se supo que un profeta de Nigeria había predicho el terremoto y el tsunami en diciembre pasado. Yo creo que sí es posible que un profeta de Dios advierta de estas catástrofes, pero también soy un poquito escéptico, porque predecir un terremoto en Chile es como anunciar un huracán en la Florida o una tormenta de arena en el Sahara, o un tornado en Kansas o sequía en el Sur de California. También predijo el terremoto de Chile el Mago Yin, de El Salvador, que entre otras cosas ha predicho que la final del mundial de fútbol 2010 será entre Alemania y Brasil. Sería interesante que alguien prediga que la final será entre Chile y México.

Aquí, en el vs. 27 el Señor nos dice cómo será su venida: como un relámpago. Rápida, imprevista, luminosa, se vería de un extremo a otro.

El asunto de los buitres tiene que ver con el juicio de Dios. Los judíos pensaban que una de las cosas más triste para la dignidad humana era que un cadáver fuera comido por los animales. Eso pasó cuando los romanos mataron a miles de judíos cuyos cadáveres quedaron a la intemperie y también pasará cuando Cristo venga, como señal de juicio.

29 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días,

»"se oscurecerá el sol

y no brillará más la luna;

las estrellas caerán del cielo

y los cuerpos celestes serán sacudidos" .[b]

El Señor está citando aquí las profecías de Isaías que hablaban del juicio final.

30 »La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.31 Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo.

El Señor nos enseña que su venida será un solo evento y será repentina. Se verá una señal en el cielo. Recuérdense que él ascendió a los cielos en una nube. Los ángeles les dijeron a los apóstoles “Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. La Biblia no nos enseña que Cristo vendrá secretamente a llevarse a unos pocos en un rapto secreto o en un arrebatamiento como lo ha hecho famoso Tim LaHaye con sus novelas de religio-ficción “Left Behind” o “Dejado atrás” en donde se dice que Cristo volvería después de 7 años en la parte B de su segunda venida, que en realidad entonces sería la tercera venida. No. La Biblia dice que “todo ojo lo verá”, todo mundo lo verá, habrá angustia en los que lo han rechazado. Dice que sonará un gran trompeta universal. Los judíos así esperaban que viniera el Mesías, Pablo también dice que sonará la trompeta o el shofar, el cuerno de carnero, que anunciaba la venida de los reyes, los grandes acontecimientos. Y Jesús también dice que los ángeles nos reunirán a nosotros (vivos o muertos) de un extremo a otro del cielo, es decir, de los cuatro cabos de la tierra.

32 »Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca.33 Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas.

Aquí el Señor pone el ejemplo del árbol que cuando le salen las hojas anuncia que viene la primavera. La higuera es un símbolo de Israel. Esta nación ya ha florecido, por lo tanto, el tiempo está cerca.

34 Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan.

Aquí responde la primera pregunta, acerca de la destrucción del templo, diciendo que se cumpliría en esa generación. Esto lo habla Jesús en el año 33. El templo fue destruido en el año 70, es decir como 40 años después, o sea, lo equivalente a una generación.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. Al decir esto Jesús dice que sus palabras son inmutables. No son palabras de un vidente, de un profeta, de un iluminado, de un gurú. Son las palabras del mismo Dios.

Cuando hablamos de la venida del Señor la mayoría de nosotros se asusta y comienza a pensar de inmediato en una fecha. Sacamos cálculos, vemos si nos conviene o no. Cada jueves tenemos nuestra noche familiar, cenamos y después oramos y leemos la Biblia. Esta semana leímos este capítulo y cuando conversamos acerca de la venida del Señor pregunté si queremos que el Señor venga ya, ahora. Karlo dijo que no, porque él quería terminar sus estudios primero. Paloma dijo que no quería que viniera el Señor porque quería pagar sus deudas primero. Nona dijo que sí, para NO pagar sus deudas.

El Señor no nos pide opinión. Él dijo: 36 »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Que bueno que el Señor no hace encuesta para decidir cuándo ha de enviar a su Hijo por nosotros. Al final del primer siglo de la iglesia había gente que se burlaba de la venida del Señor y decían que había una tardanza. Pedro les respondió. 2 Pedro 3. 9 El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. 10 Pero el día del Señor vendrá como un ladrón.

El resto del capítulo y luego en el capítulo 25 Jesús nos anima a estar preparados para su venida y lo ilustra con 7 parábolas.

1) El diluvio (cómo la gente estaba despreocupada en fiestas hasta que llegó el diluvio) 24.37.

2) Dos hombres en el campo, dos mujeres moliendo trigo (el que es tomado es en el sentido negativo de ser llevado a juicio, como cuando la policía llega a tu casa y “uno es tomado y el otro es dejado”) 24.40.

3) El dueño de casa que espera al ladrón y está preparado, 24.43.

4) El siervo fiel y prudente que cuida de los bienes de su amo hasta que él llega, 24.45.

5) La historia de las 10 jóvenes solteras, 5 insensatas y 5 prudentes, Cap. 25.

6) La historia de las monedas de oro que el dueño las dio para esperar buena inversión, 25.14.

7) La separación de las ovejas de los cabritos, 25.31.

Ahora, terminemos esta enseñanza buscando en este último discurso público de Jesús los consejos que debemos seguir hoy nosotros sus seguidores.

Debemos:

1) Mantenernos fieles hasta el fin (24.13).

2) Mantenernos despiertos porque no sabemos el día (24.42).

3) Estar preparados (24.44).

4) Mantenernos despiertos porque no sabemos el día ni la hora (25.13).

5) Cuidar del hambriento, el sediento, el forastero, el sin ropa, el enfermo y el encarcelado.

Si hacemos todo esto, usted y yo podremos decir, al tiempo de su venida o al tiempo de nuestra muerte, las mismas palabras que dijo San Pablo: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás, me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me dará en aquel día, y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. 2 Tim. 4.7, 8

En aquel día escucharemos de los mismos labios del Señor: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!".

Yo quiero compartir la felicidad de mi Señor. Yo quiero ver su rostro cuando él venga en las nubes y quiero encontrar mi mirada con la suya. Quiero ver su rostro sonriente, quiero que se ponga alegre al verme y quiero compartir ese gozo. (Contar el sueño que tuve cuando niño).

Es posible que algunos de ustedes estén pensando que el día en que Cristo vuelva va a ser un día triste. Piensan que no van a poder mirarlo cara a cara. Déjenme decirles que es verdad. Nosotros, por lo que somos, por nuestros propios méritos, no merecemos estar de pié delante del Hijo del Hombre cuando venga en gloria y majestad. Somos malos, somos pecadores, no merecemos nada de parte de él. Pero déjenme darles una buena noticia: para eso fue precisamente a lo que vino el Señor. Él vino a pagar nuestra deuda que teníamos con su Padre Celestial, él vino a llevarse la carga de nuestro pecado. Él vino a ofrecernos el regalo de su salvación para que cuando estemos delante de él en su venida, no nos presentemos con nuestras vestidos sucios, manchados e inmundas, sino que nos presentemos con las ropas blancas de lino fino, limpio y resplandecientes que fueron lavadas por la sangre de Cristo, con el sello de Dios en nuestras frentes, con la garantía, el enganche del Espíritu Santo en nuestros corazones. La salvación que Dios nos otorga a través de Jesucristo no por obras, como dice la Biblia, sino por gracia. Gracia es un regalo, es un favor que no nos merecemos. Ese regalo de la salvación, ese regalo de ser llamados hijos e hijas de Dios, se recibe por la fe en Jesucristo. Hoy ese regalo está disponible. Basta con que tú lo aceptes y rindas tu vida al señorío de Cristo.

Thursday, March 04, 2010

Cumpleaños con terremotos.


Nací el 10 de marzo de 1960. Dos meses después Chile sufrió el terremoto más grande registrado en la historia, 9.5 grados. Cincuenta años después, Chile sufre ahora el séptimo terremoto en la lista de los más grandes, con 8.8 grados Richter. Como ven, mi vida ha estado entre paréntesis sísmicas.

Nona, y los amigos de la iglesia, me organizaron una "fiesta sorpresa" que se llevará a cabo el domingo 7 después del culto. Están todos invitados. Si desean hacerme un regalo monetario, estaré muy agradecido, y ese dinero se irá al fondo que está recolectando la iglesia para ayudar a los damnificados en Chile, entre ellos mis padres que tendrán que reconstruir el techo y una muralla.

Si no pueden venir, entonces pueden enviar su cooperación a nombre de: AFCC, 520 W. South, Anaheim, CA 92805 (Memo: Chile). Gracias de antemano.

Tuesday, February 16, 2010

Se acaba el Carnaval.

Esta noche se acaba el carnaval. Fueron tres días antes del inicio de la Cuaresma que desde hace mucho tiempo se comenzó a dar rienda suelta a la fiesta, el desfile, el juego, los trajes, el baile, justo antes de comenzar el tiempo de ayuno y reflexión. Los carnavales tienen origen pagano desde los tiempos de Roma y sus fiestas a Baco, el dios del vino. Hay varias definiciones a la palabra "carnaval". Algunos dicen que siginifica "adiós a la carne", otros dicen que significa "carne vale", es decir, todavía se puede comer carne. Otros dicen que significa "carrus navalis", es decir carros alegóricos con que se adoraba a los dioses y se celebraba el inicio de la época de navegación.
En fin, a nosotros no nos interesa tanto el carnaval, más bien centramos nuestro interés en la Cuaresma que es el período en que la iglesia, desde el siglo cuarto, espera el domingo de Resurrección. Es un tiempo de renovación y de penitencia, con la práctica del ayuno y la abstinencia.
Reflexiona un ratito en aquellas cosas que estás haciendo o practicando en exceso y necesitan ser moderadas por el poder del Espíritu Santo. Te invito a corregirlas en este período de renovación.
El miércoles, aquí en Ágape-Anaheim, celebraremos el Miércoles de Cenizas. Reflexionaremos en aquellos 40 días que marcaron las vidas de Moisés, Jesús y Elías. Nosotros, por nuestra parte, también buscaremos tener un encuentro más profundo con nuestro Señor en estas seis semanas que preceden a la Semana Santa.
Nos ayudaremos con el acróstico DOY: Dios primero, Otros segundo, y Yo al final.
En mi caso personal, por ejemplo, en cuánto a mi relación con DIOS: prometeré disciplinar mi vida de lectura diaria de la Biblia y dondequiera que esté, detenerme en lo que esté haciendo justo a las 12 del mediodía, y dedicar algunos minutos a la oración y a la alabanza. En cuanto a OTROS: prometeré dedicar mi atención y cuidado pastoral en forma especial hacia 7 líderes que están bajo mi cuidado. Y finalmente en cuanto a mi persona: Limitar el uso de la navegación en internet a una hora diaria, con excepción de la lectura y contestación de e-mails. Y en cuanto a disciplinas corporales, todavía no estoy seguro si dejar de tomar té durante la Curesma (lo cual es mi debilidad). Quizás prometeré no comer caviar ni langosta, ni beber champaña Don Perignon durante la Cuaresma. No vale, ¿verdad? Bueno, ya se me ocurrirá algo. Acepto sugerencias.

Sunday, February 07, 2010

El Cristianismo y el deporte competitivo.

Hace unos días, yendo de vuelo para acompañar a mi hijo en una gira por cinco universidades bíblicas, se estaba jugando el partido de fútbol americano que definiría el equipo que enfrentaría a los “Potros” de Indianápolis en la final del campeonato nacional. Clasificaron los “Santos” de New Orleans. El avión tenía televisores individuales en donde por seis dólares los pasajeros podían ver el partido en vuelo. Se escuchaban las exclamaciones típicas de los fanáticos sufrientes.

Entre las posibilidades de financiar los estudios de mi hijo está el conseguir beca por jugar fútbol soccer. De hecho hay dos instituciones que lo aceptarán por ser buen jugador.

En estos pensamientos me sumía al recordar mi propia y casi nula experiencia con el fútbol, y la condenación que mi iglesia natal declaraba sobre ese deporte. Muchas veces el testimonio de la conversión radicaba en la liberación de las garras del fútbol. Recuerdo, por ejemplo, a dos de mis tíos, ambos fallecidos, ambos pastores, en que uno declaraba en contra del otro “cuando yo andaba predicando el evangelio en las calles, tu tío andaba jugando a la pelota”.

Mi padre fue un buen jugador de fútbol al punto de casi llegar al profesionalismo. Jugó en la división juvenil del antiguo equipo Magallanes de Chile. Mi padre infundió el deporte en mi hermano mayor quien hasta el día de hoy, a sus 55 años, sigue jugando y dirigiendo equipos. Yo, por otro lado, no tuve esa inclinación y tampoco el entusiasmo de mi padre. A lo sumo él se preocupó de “chutear” conmigo en el patio cuando era niño. Mi auge en el fútbol lo tuve a los 13 años. El sitio eriazo en la Plaza Ñuñoa, contiguo a la Iglesia Católica, fue testigo de mi gloria. Por unos meses mis compañeros y yo nos enviciamos jugando después de la escuela en ese lugar. Recuerdo que hasta aplausos saqué en alguna ocasión. Sin embargo, le entregué mi vida a Cristo, y siguiendo las tradiciones de mi iglesia, dejé mi corta carrera deportiva para entregarme de lleno al camino del Señor.

Que ironía: mi hermano que tuvo dos hijos, no ha tenido la alegría de que ellos se involucren con pasión en el fútbol, y yo, que jamás le di mucha importancia a ese deporte, tengo a mi hijo súper apasionado por la pelota, a tal punto que está casi por lograr una beca deportiva. Me confidenció el otro día que él sería sumamente feliz si pudiera vivir el resto de su vida adorando a Dios con la música y jugando fútbol.

Hierve el ambiente nacional aquí en Estados Unidos, con la proximidad del “Súper Bowl”, el partido de fútbol americano más importante del año. A tal punto que hay iglesias que colocan pantallas gigantes y organizan actividades en torno al evento.

No fue casualidad, entonces, que la revista Christianity Today (Febrero de 2010) haya publicado un artículo de Shirl James Hoffman titulado “¿Qué ha pasado con el Juego? Cómo es que los cristianos han sucumbido a la cultura del deporte, y qué se debería hacer al respecto”. Déjenme resumirles este interesante artículo.

Hoffman nos cuenta de una pareja de fanáticos del fútbol americano universitario, que no asistió a la boda de su hija por haber coincidido con un importante juego. Cuenta también que en el año 2005, en un juego televisado de las Águilas de Filadelfia en contra de los Green Bay Packers, un hombre entró a la cancha corriendo con una bolsa plástica que contenía un polvo blanco el cual desparramó en el campo. Eran las cenizas de su madre, una ardiente fanática de las Águilas. Quedó ella como fertilizante del verde pasto para siempre.

El autor habla de esta pasión deportiva que lleva a los fanáticos a pintarse la cara, usar sombreros raros y envolverse en un delirio colectivo que un filósofo llamó “algo muy cercano a lo religioso”.

Hace un siglo atrás las comunidades evangélicas consideraban a los deportes como un cáncer en la vida espiritual. Hoy, las mismas iglesias conducen a sus fieles a los estadios. Los edificios de iglesias en EEUU casi todos tienen un gimnasio, los pastores continuamente usan metáforas deportivas en sus sermones, deportistas famosos son invitados al púlpito para hablar de cómo la fe les ayuda a competir.

Aquí en EEUU cada universidad tiene sus ramas deportivas de donde eventualmente surgirán los jugadores profesionales. Lo mismo pasa con las universidades cristianas. Existe la NCAA (Asociación Atlética Nacional de Colegios Cristianos) con 100 universidades miembros y 20 deportes.

Continúa diciendo el autor que así como los símbolos del deporte han invadido al cristianismo, también los símbolos del cristianismo han invadido el deporte. Es una mezcla irrisoria: en el fútbol americano hay una mezcla de rudeza, violencia y piedad; choques fuertísimos con genuflexiones al hacer un “touch down” (llegar a la meta); palabras sucias y dedos apuntando al cielo en la victoria, enojo y agresión interrumpida por oraciones.

(Luego, ni se diga de las celebraciones que los latinoamericanos estamos muy acostumbrados: semáforos destruidos, vitrinas apedreadas, autos incendiados).

Lo bueno del deporte, dice Hoffman, es que puede ser divertido y proveer un entretenimiento que enriquece. Pero los deportes organizados logran traer a la luz lo peor del ser humano. Hay mucha trampa en las universidades que reclutan buenos jugadores que son malos estudiantes. Se hace trampa en las pruebas de admisión, se presiona a los profesores para que no les pongan malas calificaciones. En los deportistas profesionales existe un exceso de dinero, éxito y celo competitivo. Existe un uso de drogas que ayudan a jugar mejor. En el hockey la violencia da asco: en la temporada 2008-2009 hubo 734 peleas entre 355 jugadores durante 173 juegos.

Las divisiones inferiores imitan lo que se ve en la televisión. Reporta el autor del artículo que en California un padre fue puesto en la cárcel por golpear al entrenador de su hijo por haberlo sacado de un juego de beisbol. Otro padre, de un niño de 12 años, jugador de hockey, mató a golpes al entrenador porque, irónicamente, éste les animaba a jugar con rudeza.

En el artículo el autor define a nuestra cultura deportiva como narcisista, materialista, violenta, sensacionalista, ruda, racista, sexista, descarada, escabrosa, hedonista, destructora del cuerpo y militarista. No hay puntos de contacto entre esas descripciones y la narrativa cristiana que enfatiza el servicio, la generosidad y la propia subordinación. La cultura deportiva enfatiza la competencia sanguinaria, el partidismo y la lucha Darwiniana.

La Biblia señala que el cuerpo humano es la cima de la creación, el recipiente del Espíritu Santo y la reflexión de la imagen del Creador. Hoy en día, los deportes competitivos llegan a ser agentes sacrílegos del cuerpo. Últimos estudios que el Congreso de EEUU está investigando, hablan de la relación entre los jugadores de fútbol profesional y el riesgo de demencia, escribe Hoffman.

Otra de las críticas que hace el autor es hacia los evangélicos que están muy listos para comentar las glorias de los atletas y del deporte, pero son muy tímidos para criticar los defectos. Dice él que la aceptación indiscriminada que los cristianos hacemos de los deportes es tan peligrosa como el rechazo indiscriminado que nuestros antepasados tuvieron sobre el deporte.

Ya que no hemos sido capaces como cristianos en llegar a una teología del deporte, se ha levantado lo que hace treinta años un escritor de la revista Sports Illustrated catalogó como “Deportianismo” (Sportianity en inglés). Se define como la mezcla de psicología de camarín con la doctrina de la auto-seguridad y masculinidad. El “deportianismo” está más basado en las guerras del Antiguo Testamento, que en el Sermón del Monte. Dice el autor “Cuando el esfuerzo, el sacrificio y el éxito competitivo llegan a ser la manera preferida de glorificar a Dios, entonces el juego gozoso… pareciera ser algo indigno de ofrecer”… “En el proceso, el deporte que se hace con el fin de impactar el alma, el deporte que ilumina y enriquece espiritualmente, el deporte que es serio pero también festivo y fantástico, es desechado”.

Un predicador del siglo 19 animaba, en cuanto a los deportes, a “entrar en ellos, dominarlos y transformarlos con su propia energía vital”. Hoy en día los evangélicos han “entrado y dominado” en los deportes, pero todavía tienen que tomar en serio la labor de “transformarlos”. Hemos sido más seguidores que líderes, hemos adoptado sus tendencias en vez de cambiarlas.

Hubo un gran escándalo nacional en una universidad cristiana le pidió a un profesor que no le pusiera mala calificación a un buen jugador de básquetbol. El equipo ganó el campeonato. Desgraciadamente el presidente tuvo que renunciar porque se trataba de la Asociación Atlética Nacional de Universidades Cristianas, el presidente era un pastor ordenado cuya escuela de teología llevaba su nombre, y la clase en la que el estudiante estaba fracasando era una clase bíblica.

Se han creado la Federación Cristiana de Lucha Libre, la organización de Espectáculos Cristianos de Lucha Libre, y la organización Máxima de Lucha Libre Cristiana. Todos prometen a los espectadores la misma violencia, la misma celebración del poder, las mismas imágenes grotescas y el mismo circo que se muestra en la televisión, con la diferencia que sus promotores dicen que no habrá “maldiciones ni mujeres desfilando con ropas escasas”. Ya es tiempo, dice Hoffman, de que los evangélicos den un paso atrás y vuelvan a pensar bien su asociación con los deportes de apogeo.

Los deportes, dijo el historiador Huizinga, como forma de juego pertenecen al ámbito de lo estético, lo simbólico, lo ritual. De una forma fundamental apelan más a nuestros espíritus que a nuestra fisiología. Los deportes aparecieron primeramente como una expresión religiosa, lo cual podría indicar su lugar apropiado en el orden de la creación. Hoy en día, en vez de celebrar la obra del Espíritu Santo en los deportes, nos hemos concentrado más en los beneficios prácticos del mismo. Por ende, la comunidad cristiana ha sido como una visita que viene al banquete, come los aperitivos y se va, sin darse cuenta de las grandes delicias por venir, ilustra Hoffman.

Hugo Rahner dice que los deportes son como un ensayo “de aquella armonía divina del cuerpo y del alma, que llamamos cielo”, un expresión del “deseo humano por la vida venidera que toma forma visible en una débil imitación, del verdadero juego que comenzarás solamente cuando dejemos este mundo atrás”.

Hay algunos atletas que han entendido el juego como una actuación de alabanza, o una experiencia de adoración para glorificar a Dios. Aún así, esas visiones de glorificar a Dios siempre están ligadas a la producción atlética. Dios se glorifica a través de demostraciones de agallas, musculatura, cálculo estratégico y victoria, lo cual parece provenir más de la oficina del entrenador que de la Biblia.

El autor del artículo dice que los deportes son imposibles sin competencia. El progreso se logrará, dice él, cuando la comunidad cristiana comience a hacer diferencias entre los deportes, posiblemente favoreciendo las competencias paralelas (natación, golf, carreras, por ejemplo), que no demandan violencia o un estado mental que requiera violencia, en desmedro de los juegos de contacto cara a cara (fútbol americano, hockey y boxeo).

A nosotros los latinoamericanos nos llama la atención lo del fútbol americano, parecido al rugby nuestro. Hoffman es fuerte al decir que los cristianos en Norteamérica deberían analizar su fascinación con ese deporte. Los cristianos han de enfrentarse con una elección difícil entre dejar de lado ese fanatismo o revisar el entendimiento que tienen del cuerpo humano como templo del Espíritu Santo.

También, dice Hoffman, se deberá analizar cómo se afecta la proclamación del evangelio con propaganda barata de la fe en esos juegos. Demanda, él, que ya no se use la imagen de Cristo como el gran entrenador, o como el compañero de juego que siempre está a nuestro lado.

El autor reconoce que sus ideas pueden ser quijotescas o herejes para aquellos que han sido bautizados en la religión de los deportes. Solamente estas ideas tienen sentido cuando son encuadradas en el punto de vista cristiano de que los deportes son un regalo de Dios a nuestro impulso de juego, y que tienen como fin que recobremos nuestra centro de gravedad espiritual y practiquemos las verdades espirituales que son difusas imágenes del verdadero juego que comenzará cuando dejemos este mundo atrás.

Hasta ahí el interesante artículo. Yo se los dejo y espero sus opiniones y sus experiencias de la iglesia y el deporte. Escríbanmelas. Hay mucha sabiduría colectiva en este tema.

Termino contándoles que en el viaje que hice con mi hijo fue probado en una universidad jugando fútbol “soccer”. Estaba muy nervioso. El entrenador hizo varios pequeños equipos y por más de dos horas estuvieron jugando. Yo veía que uno de los mejores jugadores en la cancha jugaba por un equipo y luego hacía pases al equipo contrario. Después me di cuenta que era el ayudante del entrenador. Karlo terminó muy contento y me dijo que el ambiente es muy lindo, que todos los muchachos eran muy amables. Él esperaba actitudes desafiantes, jóvenes orgullosos de estar en la selección, prepotencia, etc. Sin embargo se encontró con un grupo de jóvenes cristianos que reían mucho y disfrutaban el juego.

Mi mente se fue a mis años de infancia cuando en los paseos del 18 de septiembre, cuando nuestra iglesia celebraba la Independencia, se armaba el gran partido de fútbol. Mi tío Dagoberto, que fue muy bueno para ese deporte, jugaba con tanta alegría y hacía muchas payasadas. De repente, tomaba la pelota y metía un gol en el arco de su propio equipo. Algunos se enojaban y hasta le gritaban, ¡pastor, póngase de acuerdo por cual bando va a jugar pues! A lo que mi tío respondía con una sonora carcajada que nos hacía a todos reír.

En esa escena veo yo el verdadero sentido del deportista jugador cristiano.