Nona y yo nos encontramos con una hermosa congregación que calculé en unas 200 personas, adorando al Señor con fervor. Prediqué un sermón sobre la compasión. Tres personas le entregaron sus vidas al Señor, y estuvimos ministrando a unas veinte personas que pasaron al frente.
Al final del culto Juan Antonio y su esposa Mari Juana, los pastores, nos llevaron a comer comida china, por la cual el pueblo es famoso, y compartimos un grato momento escuchando lo que el Señor ha hecho en el pueblo.
Nos contaron cómo fue el asunto del incendio: La iglesia de San Luis les envió como pastores y compró un terreno para construir un edificio pequeño en donde asistían unos 40 feligreses. El pueblo no contaba con iglesia cristiana y la oposición religiosa siempre ha sido fuerte. Hace 6 años, durante las fiestas de la Asunción de la Virgen, aconteció la desgracia. Las fiestas patronales comienzan el 1 de agosto y terminan el 15. Cada noche hay procesión, fiesta, comercio, fuegos artificiales y demasiada venta de alcohol. El sábado 5 de agosto en la noche, la procesión pasó en frente de la iglesia cristiana. A dos hombres que ya estaban tomados, se les ocurrió la brillante idea de salirse de la procesión, buscar gasolina, saltarse el muro, entrar al templo e incendiarlo. Lo lograron. A las 2 de la mañana comenzó el incendio que arrasó con los instrumentos musicales, los aparatos de sonido, las sillas de plástico y la techumbre. En el pueblo no hay compañía de bomberos. Alguien corrió a la casa del pastor a las 4 de la mañana para avisarle del incendio. Cuando Juan Antonio llegó, no había nada que hacer. Un hermano acarreaba cubetas de agua para tratar de apagar el fuego.
Han pasado seis años. Juan y su esposa nos cuentan que, amedrentados, la mitad de la congregación abandonó la iglesia. Quedaron poquitos con la misión de levantar el ánimo y el fervor de la gente, lo mismo que la titánica tarea de levantar un nuevo edificio. Hoy, el crecimiento de la iglesia ha sido hermoso, ya no son 20, sino 200. El edificio con el cual soñaban, de dos pisos, con salones y oficinas en la primera planta y salón amplio de reunión en el segundo piso, ya es una realidad.
El Centro Familiar Cristiano Dios es Amor, es la única iglesia cristiana en un pueblo de 40 mil habitantes (además existen dos pequeñas células o grupos en casa de los hermanos bautistas). Hay mucho todavía por hacer, con la ayuda del Señor.
Hoy en día el pastor Juan Antonio sale constantemente en la televisión sin pagar ni un cinco.
Ese, y otros lindos testimonios de lo que el Señor está haciendo en Santa María del Río, nos contaron esta hermosa pareja que con sus cinco hijos están extendiendo el reino de Dios en este lugar.
No comments:
Post a Comment
Por favor, inscríbase o firme su nombre en el comentario. No envíe comentarios anónimos.